Los congresistas reculan ante la protesta de Silicon Valley contra la Ley Sinde de EEUU

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La presión del letrero de Google tapado por una banda negra y la llamada a 100 millones de usuarios de Wikipedia a la protesta contra la legislación anti-piratería está surtiendo efecto en el Congreso.
La norma, que ya está siendo edulcorada, pierde apoyos entre políticos que se juegan la reelección mientras aumenta el descontento popular contra Washington.
Marco Rubio, senador cubano-americano de Florida, es el último que ha anunciado que retira el apoyo que dio a la legislación en el Senado. Desde que su comité judicial votó a favor, el senador dice que se han escuchado “preocupaciones legí­timas sobre el impacto que la ley puede tener en el acceso a Internet y sobre la poco razonable expansión del poder del gobierno federal”.


Rubio, republicano del ala más conservadora de su partido, defiende pensar un poco más sobre las “consecuencias” de la legislación conocida como SOPA o PIPA (según su versión en la Cámara de Representantes y en el Senado).
Su oposición repentina se une a la de otros conservadores republicanos, como Jim DeMint, un republicano de Carolina del Sur, que también dice ahora que, aunque defiende la propiedad intelectual, el remedio va a causar “más daño”.
La norma volverá el póximo día 24 al debate en el Congreso con más oposición de la encontrada en otoño. El bloque demócrata también flaquea después de que el presidente Barack Obama anunciara el sábado sus reticencias a la legislación que combaten los grandes de Silicon Valley, como Google o Facebook y que defienden los estudios de Hollywood o los canales de televisión.
El principal objetivo de la legislación es bloquear webs españolas, chinas o suecas donde se comparten pelí­culas, series o música sin el permiso de sus autores. Para conseguirlo, la ley pretende obligar a servidores, anunciantes, redes sociales, buscadores e intermediarios financieros a que bloqueen los sitios e incluso borren sus direcciones.
Sus crí­ticos temen que el Gobierno persiga a Facebook por lo que comparten sus usuarios o a Google por no eliminar todos los resultados sospechosos de su buscador. Sus defensores aseguran que sólo así­ se limitarán las pérdidas multimillonarias para la industria creativa.
Un simbólico apagón
Este miércoles docenas de webs se han unido a un apagón de protesta. Wikipedia en inglés redirige a un mensaje de queja, si bien su acción es más simbólica que práctica. La enciclopedia on-line gratuita se puede consultar en otras 281 lenguas e incluso en inglés en el móvil.
Google, el sitio más visitado del mundo, ha tapado su nombre con una banda negra y anima a “decir al Congreso que no censure la web”. El navegador Firefox tampoco se puede descargar y pide en su página “ayuda para parar la legislación de censura de Internet”.
Agregadores de noticias como Reddit y Boing Boing tampoco funcionan este miércoles. Ni ‘webs’ populares en Estados Unidos, como Craig’s List, el ‘Segunda Mano’ local, o especializadas en información del Congreso, como Open Congress.
Los medios de comunicación tradicionales se han mantenido escépticos o críticos, si bien ‘The New York Times’ lleva todo el dí­a mostrando fotos de los sitios bloqueados en su portada. La web de ‘Wired’, la revista tecnológica, es una de las pocas publicaciones tradicionales que se han unido al apagón.
Más allá del ciberespacio, cientos de personas también protestan ante las oficinas de congresistas en Nueva York y San Francisco.
Fuente ElMundo.es

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