Ponteses abandonados un día en Londres al no poder embarcar

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La compañía cerró su vuelo y tuvieron que dormir en el aeropuerto
[La Voz de Galicia] Entre pancartas de protesta y después de haber dormido en una terminal, llegaron ayer a última hora de la tarde al aeropuerto de A Coruña veintiún vecinos de As Pontes, que se quedaron 24 horas «tirados» en el aeropuerto londinense de Heathrow, donde tenían que haber cogido una avión de vuelta a casa el pasado lunes. Lo que había sido un viaje cultural para conocer la ciudad de Edimburgo y practicar inglés se acabó convirtiendo «en una pesadilla».


Los afectados viajaron a la capital escocesa dentro de una actividad enmarcada en el programa de idiomas que organiza la Irmandade As Pontes-Lesneven-Carmarthen. El viaje se truncó cuando, una vez de regreso, no les dejaron embarcar en el vuelo de la compañía Vueling que les iba a llevar del aeropuerto inglés a Galicia.
«Llegamos a Londres el lunes pasadas las cuatro de la tarde, procedentes de un vuelo de otra compañía desde Escocia», explica una de las afectadas, Carmen Fernández. Pero cuando el grupo se disponía a sacar la tarjeta de embarque, ya no les dejaron subir al avión. «Estábamos allí 45 minutos antes de que saliese el avión, que tenía la hora de salida prevista para las 17.15 horas. Incluso llegamos a pasar el control de seguridad pero, cuando estábamos en la ventanilla de embarque la azafata nos dijo que el vuelo ya estaba cerrado y no podíamos subir», relata Carmen.
Ahí comenzó la odisea. Un sinfín de carreras buscando a alguien de la compañía aeronáutica, -que, indican, no tiene una ventanilla en el aeropuerto londinense-, intentando contactar con la empresa o con responsables del aeropuerto para intentar conseguir entrar en el avión. «Es que teníamos que viajar esa tarde porque al día siguiente muchos teníamos que estar en nuestros trabajos o en clase», explica Carmen. No pudieron embarcar y, la única solución que les dieron, señalan, fue hacer un rescate del vuelo para que les abonasen parte del precio del billete perdido y comprar uno nuevo.
Y así pasaron la tarde, intentando tramitar el reembolso del vuelo en el que no les dejaron embarcar e intentando comprar otro billete esa tarde de vuelta a casa. Pero volvieron los problemas. «Costaban más de 500 euros y no íbamos a pagar tanto -relata Carmen-. Por ello, pedimos a Iberia unas hojas de reclamación para dejar constancia de todo lo que nos había ocurrido, para que sirviesen de justificante en nuestros trabajos, pero no nos las quisieron sellar».
Tampoco pudieron tramitar el rescate ya que, señalan, «yendo de un lado al otro del aeropuerto para hacer los trámites pasó la hora máxima que hay de plazo para que nos reembolsaran el billete. «Nos sentimos perdidos porque nadie nos daba una solución y alguien tiene que ser responsable de dejarnos en tierra», lamentan.
Finalmente tuvieron que comprar un nuevo billete, por el que han pagado 213 euros cada uno, paradójicamente de la misma compañía, pero un día más tarde. Y pasaron la noche durmiendo entre maletas, en el suelo o en los bancos del aeropuerto.

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