Las llamas arrasan 1.000 hectáreas en cuatro municipios de O Eume

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[El País] Al Gobierno gallego y a los vecinos de A Capela no les cabe duda de que el feroz incendio que ha devorado casi un millar de hectáreas del parque natural de As Fragas do Eume ha sido intencionado. Lo dijo ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que habló de tres focos simultáneos, y también el alcalde socialista capelán, Manuel Meizoso. “Hay gente que está quemando el patrimonio más valioso que tenemos”, declaró Feijóo. Para el regidor socialista, alguien eligió el “día perfecto y el lugar idea l” para hacer el mayor daño posible. Una sequía tan inédita como prolongada en Galicia a finales de marzo y fuertes rachas de viento del Nordés soplando sin cesar a 60 kilómetros por hora empujaron las llamas y consumaron la tragedia ambiental: 750 hectáreas arrasadas, la mayor parte (500) de masa arbolada y 250 más de monte raso, según los cálculos de Medio Rural.


El alcalde de A Capela cifra el desastre en 2.000 hectáreas. Además de su municipio y Monfero, en el epicentro del desastre, las llamas visitaron también los montes de Cabanas e incluso As Pontes. Un equipo de investigación de la Guardia Civil indaga sobre las causas del fuego, que pese a las declaraciones de la Xunta y de los alcaldes, aún están por determinar. Las llamas han calcinado gran parte de uno de los pulmones verdes de Galicia y el mejor exponente de bosque atlántico europeo. “La fraga murió. En A Capela no quedó nada sin arder. Donde había verde, hay cenizas”, se lamentaba ayer Meizoso.
El incendio comenzó a las tres de la tarde del sábado en el mirador de Teixeido (A Capela) a unos 400 metros de altura, y descendió a toda velocidad por la ladera del monte hasta el cañón del río Eume, la arteria que riega el parque natural. En menos de cuatro horas, las llamas saltaron el Eume desde A Capela a Monfero y por el camino carbonizaron valiosos robles, castaños protegidos, cipreses y otros árboles que “ardían como papel de periódico”, según los vecinos. Ayer, las llamas rondaron varias viviendas en Villafail (Monfero) y el sábado, forzaron el desalojo de 200 vecinos de las aldeas de Vilariño, O Coto y A Ribeira, en A Capela.
Rosa Quintana advierte a PSOE y BNG: “El enemigo es el fuego”
Fuentes del dispositivo de extinción desplegado la madrugada del domingo han criticado la descoordinación que, según dicen, vivieron en la madrugada del sábado. El regidor de A Capela refrendó esa tesis y el de As Pontes, el socialista Valentín González Formoso, aseguró en una entrevista en la Cadena SER que que la Unidad Militar de Emergencias del Ejército, apenas colaboró en las tareas durante la noche del sábado cuando ya no operaban los medios aéreos.
La alerta uno declarada por la Xunta, peligro para casas y personas, la vivió en carne propia Arnau, un anciano de la aldea de Teixido, municipio de A Capela. Se resistió a dejar su casa y ayudado por su hermano y varios vecinos, peleó contra el fuego con el agua de las cisternas de los tractores hasta que lograron desviarlo. “Si me llego a ir, me arde todo. Aquí no vino ni un alma. De la Xunta, ni Dios”, asegura mirando al negro del bosque. Se queja amargamente de que la Guardia Civil le puso pegas para rellenar las cisternas con el agua de un arroyo próximo.
En la misma parroquia, Pancho también vivió una tarde infernal con las llamas a muy pocos metros de su casa “formando una U alrededor”. Evacuó a su familia “en el coche a toda prisa” y regresó por la noche “cuando amainó el viento”. “Aquel ciprés prendió como si fuera paja”, relata mientras apunta con el dedo al esqueleto de un árbol carbonizado. Su madre, Manolita, de 69 años, cuenta que nunca había visto ni vivido nada semejante y culpa a la Administración. “Antes nos dejaban limpiar el monte a los vecinos, ahora si cortas un árbol ya casi vas preso y luego mira lo que pasa”, se queja. “Gastan en apagar pero no en prevenir”, apunta Secundino, exdirector de la escuela local.
A las 19.30 de ayer, el fuego estaba prácticamente extinguido en el foco original de A Capela y los trabajos de extinción se concentraban en Monfero, en la parroquia de Queixeira. “Está controlado entre comillas”, apuntó el alcalde monferés, Benjamín R. Abad, que temía que el viento de la noche reavivase las llamas.
La V brigada de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplazada desde León ha desplegado sobre el terreno a 286 soldados, 18 autobombas y seis camiones cisterna y 100 vehículos de comunicación y apoyo. La Xunta, que mantiene el máximo nivel de alerta, movilizó 24 brigadas, 7 aviones, 7 helicópteros, 18 agentes forestales, 14 motobombas y tres palas.
Medio Rural dio ayer por controlado otro fuego en Cabalar (A Capela) con 30 hectáreas afectadas, 25 de monte arbolado. Ardía desde la tarde del sábado y se movilizaron 5 brigadas con 7 motobombas y un helicóptero.
La oposición (PSOE y BNG) y los ecologistas gallegos han arremetido contra la Xunta por la “inconcebible” falta de medios para proteger una de las joyas verdes de la comunidad en plena sequía y con el dispositivo de activado a medias. “Padecemos el recorte de 22 millones en los presupuestos de la Xunta para los trabajos de prevención”, manifestó Pachi Vázquez, líder del PSdeG. “Parece evidente que los recortes entrañan estos riesgos”, coincidió Francisco Jorquera. La conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, que también visitó las zonas afectadas, recordó a la oposición que el “enemigo es el fuego”.

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