Miyamoto, creador de Super Mario, galardonado con el Príncipe de Asturias

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El creador más conocido de la historia de los videojuegos, Shigeru Miyamoto, ha sido galardonado con con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2012. El japonés, creador de títulos tan populares como la saga Super Mario, Zelda o Wii Fit, había sido finalista en las dos últimas ediciones y en esta ocasión ha sido elegido frente a los otros dos candidatos: la agencia fotográfica Magnum y el filósofo francés Edgar Morin.


Miyamoto (Kioto, 1952) es la figura más conocida de un sector que ha comienza a considerarse, lenta pero progresivamente, como un bien cultural. El creador, que ha llegado a ser considerado como el Walt Disney o el Spielberg de los videojuegos, siempre ha sido fiel a la misma compañía, Nintendo, algo muy extendido en la filosofía del país.
Pese a que sus juegos han vendido más de 400 millones de copias -ha participado en más de 100- y que Mario es uno de los personajes de ficción más conocidos en el mundo, Miyamoto siempre ha mostrado un carácter humilde “Yo no me veo a mí mismo como un artista, sólo intento divertir a la gente”, afirmó el japonés hace pocas semanas en una entrevista a este periódico.
Curiosamente llegó al gigante japonés, desarrollador de Game Boy, la Super Nintendo o las más recientes Wii y Nintendo 3DS, para trabajar como dibujante en 1980. De hecho, antes de entrar en el mundo de los videojuegos había pensado convertirse en artista de manga.
Miyamoto había nacido 28 años antes en un pequeño pueblo cerca de Kioto, rodeado de bellos paisajes donde en su infancia se perdía en cuevas, templos y bosques, una experiencia que recreó en la saga ‘The Legend of Zelda’.
Su aportación en la década de los 80 al mundo del videojuego está considerado crucial. Su primera creación fue el exitoso Donkey Kong y Super Mario Bros, el título que hizo que la primera consola de Nintendo, la NES de 8 bits, popularizara los videojuegos en todo el mundo resucitó una industria que estuvo al borde del colapso con la quiebra de Atari.
Pero su aportación al crecimiento de los videojuegos no sólo se reduce a los albores de los videojuegos sino que su influencia ha continuado en décadas posteriores. Curioso como un niño -siempre lleva una cinta métrica debido a que le encanta intentar adivinar las medidas de objetos-, ha convertido sus aficiones en videojuegos con grandes éxitos de ventas a lo largo de su carrera.
Con Wii Fit, por ejemplo, llevó su ‘hobby’ de llevar una vida sana y pesarse cada día a los salones de todo el mundo y contribuyó al éxito de la consola Wii, en la que su mando sensible al movimiento dio otra vuelta de tuerca más al ocio electrónico. Su pasión por los perros también le llevó a desarrollar Nintendogs. Ambos títulos lograron ampliar el público tradicional de los videojuegos.
Para no dar pistas a la competencia, Miyamoto tiene prohibido responder cuáles son sus aficiones en las entrevistas.
Su trabajo en Nintendo ha tenido dos vertientes. Por un lado, está el creativo, en el que permite dar rienda suelta a sus ideas y por el otro el más corporativo, ya que está al frente de una de las divisiones más importantes del desarrollo de videojuegos y participa en las decisiones estratégicas de la compañía.
Fuente El Mundo

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