La transformación urbana centra el Día Mundial de la Arquitectura

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[La Voz de Galicia] Entre 1947 y 1951 la Empresa Nacional Calvo Sotelo (después Endesa) acometió en As Pontes la construcción del Poblado de As Veigas, concebido para alojar a los trabajadores de la mina y la central térmica. El espacio, en el que se pueden encontrar una iglesia, un colegio, las instalaciones deportivas del C. D. As Pontes y la sede del grupo de empresa, fue diseñado siguiendo un modelo de ciudad-jardín.
Las viviendas, de planta baja y un piso, se distribuían en bloques de adosados según la cualificación profesional -ingenieros, peritos, obreros, solo era exenta la del director de la compañía- e incluían comodidades poco comunes en aquella época: calefacción central, dos baños (o baño y aseo), salón y sala-comedor separados, galería, jardín…


Este modelo de planificación urbana es uno de los que hoy ha querido destacar el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) con motivo del Día Mundial de la Arquitectura. La efeméride, impulsada por la Unión Internacional de Arquitectos y que se celebra el primer lunes de octubre coincidiendo con el Día Mundial del Hábitat, lleva este año como mensaje El arquitecto como transformador de la ciudad. El lema pretende homenajear y recordar a aquellos arquitectos que durante el siglo pasado «emprenderon unha labor radical de transformación urbana, estreitamente ligada ás circunstancias do momento -explica el COAG-. Un traballo vinculado á industrialización e á construción do espazo público, que permitiu resolver os daquela novos problemas funcionais e sociais derivados do crecemento acelerado».
De la mano de la Fundación Docomomo Ibérico, una de las actividades de la conmemoración será la colocación de placas informativas en edificios destacados de la arquitectura moderna en las cuatro provincias gallegas. Cada delegación del colegio de arquitectos ha seleccionado una obra, buscando hacer una reflexión sobre un patrimonio cuya fragilidad requiere especial atención.
Así en A Coruña se ha elegido la lonja de Gran Sol (1960), de Eduardo García de Dios y Félix Calderón Gaztelu, un edificio industrial que influyó en el paisaje urbano y que, a pesar de representar una arquitectura cotidiana y funcionalista que pasa desapercibida, es una obra de arte. La lonja «é un símbolo da época onde o compromiso coas novas necesidades sociais e técnicas construtivas deron lugar a obras de arquitectura excepcionais», indican los arquitectos coruñeses; hoy, a las 13.30 horas, realizarán una visita guiada y comentada por Fernando Agrasar.
El poblado minero de Fontao, en Vila de Cruces; el polígono de Vite, en Santiago, y diversos ejemplos del movimiento moderno en la Terra Chá (Lugo) -iglesia de O Incio- y en Vigo -Real Club Náutico, edificio Plastibar- son otras arquitecturas objeto de reconocimiento este día.

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