La Xunta prevé la inmediata reapertura de la AG-64, en el kilómetro 24+300

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[Diario de Ferrol] En el mes de marzo daban comienzo las obras de estabilización de uno de los taludes de la autovía que enlaza la ciudad naval con la localidad lucense de Vilalba (AG-64).
El proyecto, según la Xunta de Galicia, ya ha sido completado y las previsiones apuntan a que en cuestión de días será reabierto al tráfico el carril que estuvo inoperativo los últimos dos meses para garantizar la seguridad de los conductores y también la de aquellos operarios que llevaron a cabo la intervención.


La obra consistió en la construcción de una especie de cornisa de unos seis metros de ancho para disminuir la pendiente del terraplén y el posterior refuerzo del mismo a fin de mejorar la estabilidad de un talud que no resistió la abundancia de precipitaciones del pasado invierno. La colocación de anclajes y de una red a lo largo de la pared de la AG-64 fueron otros de los trabajos acometidos en los dos últimos meses en el tramo de autovía que discurre entre el lugar de Igrexafeita y la población de Espiñaredo, a la altura del punto kilométrico 24+300.
La actuación requirió una inversión de 200.000 euros, que aportó íntegramente la Xunta al tratarse de una vía rápida de titularidad autonómica.
Otras obras
Esta no ha sido la primera vez que la Xunta de Galicia se ha visto en la obligación de actuar en este tramo de la AG-64. Hace menos de dos años, y en otra inspección rutinaria de la Axencia Galega de Infraestruturas salían a la luz problemas en pilares de tres viaductos de la autovía, a su paso por el término municipal de As Pontes. Las obras dieron lugar a la reparación de las juntas y a la sustitución o recolocación, solo en algunos casos, de los apoyos de neopreno que sirven para amortiguar la fricción que se produce entre las bases y los pilares que soportan la plataforma. La actuación requirió algo más de 600.000 euros de inversión y tráfico a medio gas en el citado tramo durante seis meses.
Menos fue el tiempo empleado para la sustitución de una capa de aglomerado en el tramo Espiñaredo-Saa, mientras que mucho mayor fue el utilizado para las obras de impermeabilización de las paredes de la autovía en las que la Xunta situó el origen de la contaminación que, en el verano de 2008, afectó al río Eume.
La solución requirió aportaciones extraordinarias de cal para normalizar los niveles de pH que, al descender repentinamente por efecto de la pirita de los taludes, provocó la muerte de miles de peces.

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