Ponteses que mueve el viento

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[El Progreso] Energía eólica. Decenas de empresas se han visto condenadas a la deslocalización. Esto ha propiciado el movimiento constante de trabajadores que, en busca de una oportunidad laboral, se han embarcado en una aventura con múltiples y diferentes resultados.
EL PARÓN de la eólica ha condenando poco a poco a Galicia a la deslocalización industrial. Ya son muchas las empresas instaladas aquí que viven del viento y trabajan en la actualidad en la construcción de parques eólicos en cualquier rincón de los cinco continentes. Esta deslocalización supone el movimiento constante de trabajadores de una parte a otra del mundo, más acentuado en los últimos años debido a la crisis económica que asola a decenas de empresa del sector por todo el país.

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