El castigo de la carretera maldita

La vía que va de Momán a Cabreiros se caracteriza por tener curvas, baches y un firme deteriorado

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La carretera Trasparga-Cabreiros es, en sus 29 kilómetros de trayecto, como el día y la noche, el blanco y el negro, el anverso y el reverso… Todo lo que se diga para subrayar las diferencias vale si se comparan los tramos Trasparga-Momán y Momán-Cabreiros. El primero, arreglado en la primera mitad de la pasada década, permite una circulación convencional, con las características de una vía en condiciones. El segundo es una sucesión de contratiempos que complican la circulación y acaban por disuadir a los automovilistas.

Si se va de Momán a Cabreiros, las curvas que aparecen nada más salir de la localidad, poco después de dejar atrás el cruce con la vía de As Pontes (LU-P-2204), ya ponen al conductor en alerta. Conviene extremar la precaución, porque además la vía es más bien estrecha, y en algunos lugares, si en sentido contrario circula un vehículo pesado, resulta conveniente pararse y cederle el paso.

Acercarse hacia las márgenes es un movimiento algo arriesgado, pues en algunos puntos, dada su profundidad, parece casi imposible sacar el coche de la cuneta si con ello se quiere facilitar el paso de un vehículo en sentido contrario. La señalización horizontal falta en algunos tramos, de modo que en días de niebla se echa de menos una referencia que indique dónde está el centro de la calzada.

Los baches no son tan grandes como en otras carreteras -por ejemplo, los que aparecen en la vía de Vilalba a Feira do Monte, descritos en un reportaje publicado en este periódico el pasado martes-, aunque el firme acusa la falta de cuidados y persenta un notable deterioro.

Mientras tanto, en la carretera, pese a su mal estado, se observa su importancia. No solo confluye en una rotonda por la que se accede a la LU-861 (Vilalba-As Pontes), a la LU-540 (Viveiro-Cabreiros) y a la AG-64 (Ferrol-Vilalba), sino que pasa al lado del polígono de Xermade y del campo de fútbol de Cabreiros, que tienen enlaces con la carretera. Precisamente en el último tramo, comprendido entre la vía de acceso al campo de fútbol y la mencionada rotonda, hay un nuevo trazado, que permite acceder a esas dos carreteras y a la autovía, en sustitución del que terminaba entre casas y enlazaba con la LU-861.

En la carretera se ven mojones de hace décadas, cuando la vía se denominaba C-640 y enlazaba Viveiro con Betanzos, saliendo de Momán hacia Monfero e Irixoa. De hace décadas datan también los últimos arreglos de una carretera que parece soportar un extraño gafe que impide su arreglo.

Desde que se arregló el tramo Trasparga-Momán, cuyos trabajos acabaron en el 2004, se planteó como necesidad la ampliación de la mejora al tramo Momán-Cabreiros. Sin embargo, ni el gobierno de entonces-el último del PP presidido por Manuel Fraga-, ni el posterior -el bipartito PSOE-BNG- ni los encabezados por Núñez Feijoo desde el 2009 han comprometido fondos y adjudicado unas obras que conviertan la circulación por esos 11 kilómetros en un tránsito normal y no en un suplicio por una vía que parece maldita.

Fuente La Voz de Galicia

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