Microsoft corta las actualizaciones a los ordenadores de última generación con Windows antiguos

Microsoft comenzará a aplicar su nueva política de actualizaciones de seguridad para versiones antiguas de su sistema operativo, dejando a los equipos con procesadores Intel Kaby Lake y AMD Ryzen basados en Windows 7 y Windows 8.1 sin los últimos parches.

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Era una advertencia y ahora es un hecho. Microsoft comenzará a aplicar su nueva política de actualizaciones de seguridad para versiones antiguas de su sistema operativo, dejando a los equipos con procesadores Intel Kaby Lake y AMD Ryzen basados en Windows 7 y Windows 8.1 sin los últimos parches. La compañía anunció este cambio el año pasado, pero pocos se percataron hasta que un artículo publicado en la base de conocimiento advirtió de este hecho hace algunas semanas. Ahora sabemos que la medida entrará en vigor este mes.

El cambio también afecta a algunos equipos con procesadores Intel de sexta generación (Skylake), que no a todos. Según explica Microsoft, los ordenadores que seguirán recibiendo actualizaciones lo harán porque el fabricante en cuestión “se ha comprometido a realizar pruebas adicionales, validar periódicamente las actualizaciones de Windows y publicar controladores y firmware para Windows 10 en Windows Update”.

Teóricamente tanto los ordenadores con Kaby Lake como aquellos con Ryzen deberían poder ejecutar Windows 7 y Windows 8.1 sin la menor de las dificultades, pero el uso de hardware de nueva generación podría devenir en la aparición de problemas, y la inversión necesaria para solventar estos imprevistos en plataformas antiguas requeriría dedicar unos recursos que Microsoft no considera justificables.

El abandono de las actualizaciones para equipos nuevos con Windows 7 no es muy llamativo porque el sistema operativo se encuentra en fase de soporte extendido, pero Windows 8.1 todavía es relativamente moderno y teóricamente se encuentra cubierto por la política de servicio estándar, por lo que además de actualizaciones de seguridad también debería seguir recibiendo mejoras a nivel de funcionalidad durante un mínimo de cinco años según la propia definición de Microsoft.

La nueva política de actualizaciones de Microsoft va claramente encaminada a inducir la adopción de Windows 10 también entre los usuarios que montan sus propios equipos o compran ordenadores sin un sistema operativo preinstalado.

Fuente: ArsTechnica

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