Noé Calvo: «En Japón ver una tarjeta es casi una deshonra»

El pontés, con un palmarés de títulos envidiable, marcó goles en cinco países y en dos continentes

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Noé Calvo Pardo (As Pontes 1985) regresó de su experiencia asiática y está pensando en nuevos retos. El ex jugador de O Esteo, al que con casi 27 años le surgió la posibilidad de jugar en las Islas Azores, ha marcado goles en cinco países y dos continentes en los últimos siete años. Esta campaña 2017-18 ha jugado en Japón y también ha ganado la Liga Vietnamita, título que suma a la Copa portuguesa 2014 (país en el que también fue subcampeón de Liga y Copa cayendo ante el todopoderoso Sporting), triplete en Hungría 2015, y no pudo sumar la Liga inglesa 2016, porque el Bakú United, que estaba invicto, desapareció a poco de acabar la competición. Aunque él se declara más que satisfecho con lo conseguido. Noé es uno más de los muchos deportistas españoles que han dado el salto al extranjero. La crisis por la que pasó España en los últimos años obligó a muchos deportistas a dar el salto internacional y los resultados obtenidos han sido realmente óptimos.

¿Qué tal le fue en la Liga japonesa?

Japón tiene la mejor Liga de Asia. Mi equipo, Voscuore Sendai, no ganaba casi nunca, y entre otras cosas, logramos varias victorias seguidas, y casi ganamos al campeón Nagoya. Teníamos un brasileño, Marlon, y españoles estábamos el catalán Panocha y yo, ya que sólo se permiten tres extranjeros. Pero éramos una plantilla corta y con pocas rotaciones. Acabamos la Liga décimos y caímos en la primera eliminatoria de Copa.

¿Había mucho nivel allí?

La Liga japonesa tiene mucha calidad. Hay brasileños de mucho talento como Rodrigo, Waltinho, Rafa Santos, Luisinho, Bola o Diduda. Y como Yoshikawa, que estuvo en Navarra, hay otros cien japoneses que podrían jugar perfectamente en su selección. Incluso los porteros, que yo pensé que iban a tener menos nivel, para meterles un gol me las veía y deseaba (risas).

¿Qué le pareció el país nipón?

Teníamos un traductor, aunque muchas cosas las entendía por gestos. Allí son muy educados y respetuosos, llegando a extremos que aquí nos parecerían exagerados. Si cruzas un semáforo en rojo, aunque no venga ningún coche, te montan un número. A compañeros míos, si les sacaban una tarjeta, que es lo más normal en el deporte, para ellos era casi una deshonra. Tampoco se podía hablar con el rival en el túnel de vestuarios. Para ellos la imagen que se da es más importante que ganar o perder.

¿Cómo le surgió la opción vietnamita, y qué tal su estancia allí?

Como acabé la competición en Japón, me llamaron para incorporarme a la Vietnam Futsal League, que sólo permitía un extranjero por equipo, y apenas iba a durar un mes. Fiché por Hanoi Buffaloes, y estuve como un rey. Tenía chófer, hotel, entrenábamos mañana y tarde, y comíamos y cenábamos en la ciudad deportiva.

Y ganaron la Liga.

Sí. El entrenador, Luis Marimón, es muy trabajador, el típico que está las 24 horas del día pensando en el fútbol sala. Prepara los partidos, hace vídeos, trabaja mucho la estrategia, córners, bandas, salidas de presión, casi teníamos que estudiar con él y todo (risas). Y así nos fue, que fruto de su trabajo, siendo los cuartos favoritos, y con chicos muy jovencitos, ganamos la final a Thai Son Nam, el tercer clasificado de la Copa de Asia.

Siempre ha sido un pívot con mucho gol, pero esta temporada ha alternado varias posiciones en la cancha.

Sí, en Japón metí nueve goles, varios de falta directa, y en Vietnam tres, incluido un penalti en la final. Apenas jugué arriba, en Japón incluso actué de cierre, por las necesidades del equipo, y en Vietnam el míster me pedía que le diera pausa y calma al juego. Eso si, di bastantes asistencias, e incluso Panocha me debe muchos de sus goles (risas).

Ha estado en cinco países distintos, ¿cómo ve el fútbol sala en cada uno de ellos?

Por orden, Portugal es la mejor liga en la que estuve y donde más anima el público. En Hungría lo gané todo y fue el primer país con un idioma que no conocía. En Inglaterra el fútbol sala es un poco caótico. Japón tiene una gran organización, y en Vietnam estuve poco tiempo pero encantado, la gente es muy cariñosa y bromista. Antes de marchar me regalaron un cuadro enorme con una foto mía y todo.

Usted que ha jugado en tantas Ligas, ¿ve muchas diferencias con la española?

La liga española es excelente, pero hoy día el fútbol sala está creciendo mucho en todo el mundo. Sin haber jugado en ella, he tenido el lujo de compartir equipo con futbolistas de gran prestigio, como Droth, Waltinho, Davide Moura, Pany Varela, Mancuso, Juanra, Mimi o Cidao, entre otros muchos. Cuando estaba en Portugal mucha gente consideraba que era una Liga inferior, y tres compañeros míos del Fundao fueron Campeones de Europa con Portugal en febrero. Vietnam puede resultar desconocido, pero de la mano del ferrolano Bruno García llegó a octavos de final en el pasado Mundial.

Fuente La Voz de Galicia, por Xosé Ferreiro

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