Desguazan las dos primeras locomotoras diésel del Ponfeblino

La asociación Cultural Ferroviaria había pedido a Ponferrada que las adquiriera.

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Llegaron al Bierzo en el mes de septiembre de 1981, tiraron de trenes de corto recorrido desde los cargaderos de carbón de Santa Cruz del Sil, Páramo y Toreno y finalmente se convirtieron en locomotoras de maniobras en los ramales de Ponferrada, Caboalles y Villaseca de Laciana. Desde esta semana son chatarra.

Se trata de las dos primeras máquinas diésel del tren minero entre Ponferrada y Villablino y su desguace en los antiguos talleres de la capital lacianiega tras su venta para chatarra a una empresa asturiana, esta primavera por parte del administrador concursal de Coto Minero Cantábrico, ha causado un profundo malestar en la asociación Cultural Ferroviaria Berciana (CFB). El colectivo lamentó ayer «la pérdida de patrimonio industrial» que ha supuesto la reducción a un amasijo de hierros y chapa de las Krupp 601 y 602, adquiridas de segunda mano por la antigua Minero Siderúrgida de Ponferrada (MSP) a la empresa Encaso, que las usaba en su ferrocarril de As Pontes.

«Fueron las dos primeras locomotoras de toda la historia del ferrocarril Ponferrada-Villablino de tracción diésel. De las 10 locomotoras diésel que llegó a tener este ferrocarril solo se conservan en el Bierzo cuatro. Otras cuatro han sido vendidas y estas dos últimas, desguazadas», explicaba ayer el portavoz de CFB, Daniel Lanuza, que cuenta la historia de las dos Krupp en las últimas entradas de su blog ponfeblino.blogspot.com. La asociación ferroviaria había hecho un llamamiento a las entidades públicas —y contactó con el Ayuntamiento de Ponferrada— para que garantizaran su conservación como locomotoras históricas y que al menos una de ellas tuviera un hueco en el Museo del Ferrocarril.

Cada una de las Krupp, cuenta Lanuza, costó 720.000 pesetas a la MSP y tras una puesta a punto se pusieron en circulación en 1982. Una avería dejó fuera de servicio en los años noventa a la 602. Y la 601 continuó funcionando como máquina de maniobras unos años más. Retiradas a los talleres de Villablino, quedaron a la intemperie y a merced del vandalismo y su deterioro se hizo evidente en los últimos años. El administrador concursal de Coto Minero Cantábrico, empresa heredera de la MSP, vendió las dos Krupp a la empresa Reciclados Bendición, que acaba de desguazarlas y se ha llevado la chatarra resultante.

De las tres Krupp que funcionaron en As Pontes ya sólo queda una, también fuera de servicio, pero conservada en un apartadero de Rábade (Lugo). CFB pidió ayer un esfuerzo para que otros elementos del Ponfeblino no corran la misma suerte que las dos máquinas diésel.

Fuente Diario de León

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