Miguel Peralta: «Tenía ganas de pintar en As Pontes, aquí hay murales muy chulos»

El trabajo del artista almeriense evoca la leyenda de la gallina y los pollitos de oro

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La regeneración urbana, a través del arte, continúa en As Pontes. Ayer, Miguel Peralta de la cooperativa Cestola na Cachola, daba las últimas pinceladas a un nuevo mural. El que luce la fachada de un edificio ubicado en la avenida de Galicia, en una de las entradas principales de la localidad. «Tenía muchas ganas de venir». Algunos amigos han hecho cosas muy chulas aquí y me apetecía dejar mi huella», asegura.

-En la semana que ha estado en As Pontes, ¿ha podido echar un ojo a esos otros murales? 

-He visto algunos, pero seguro que se me han quedado muchos. Sobre todo he flipado con el de Joseba, Lula de Goce y Miguel Ruiz Sekone.

-El suyo plasma una leyenda muy conocida en la zona. ¿Por qué esa elección? 

-Siempre que voy a un pueblo me gusta enterarme de sus historias, sus oficios más conocidos… Ese tipo de cosas. Me interesa que mis trabajos se identifiquen con el entorno en el que están. Aquí me hablaron de la leyenda de una gallina que va con siete polluelos de oro. Aparece por la noche y todo el mundo jura que la ve. Hay muchas versiones diferentes, pero cuando me la contaron me gustó mucho y la vi muy adecuada. La verdad es que me encantó y lo tuve claro.

-¿Cómo fue surgiendo el boceto? 

-Por un lado, cuando pinto tengo mi propio imaginario. Voy haciendo cosas que tienen su justificación para mí. Reproduzco muchos elementos como el agua, la vegetación o la mujer. También me gusta que haya misterio, que al ver un mural no esté todo resuelto, que haya un código de secreto. Quiero que el que venga aquí, se siente en la plaza de detrás de la Iglesia y que lo observe. Y, a partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones. No suelo definir demasiado lo que hago para que cada uno haga suya su interpretación.

-Ha optado por la noche, con la luz de la luna como protagonista. ¿Con qué idea? 

-Me gusta el contraste entre el frío y el cálido, pero nunca había hecho un mural con un fondo de noche. Me ha resultado muy difícil conseguir el resultado de la luz de la luna azulada porque siempre hago luces cálidas. Eso sí que fue un poco quebradero de cabeza.

-¿Han parado muchos vecinos para darle su opinión de cómo estaba quedando? 

-Sí, supongo que es lo normal. Pararían pintara lo que pintara. Hablé con la gente de los negocios de esta zona, del hostal en el que estoy y de los locales a los que he ido a comer. Me han preguntado mucho por el significado del dibujo y yo trato de evitar bastante la respuesta porque quiero que sean ellos los que saquen su propia interpretación. En cuanto a las opiniones, han sido muy buenas. Aunque supongo que a los que nos les haya agradado tanto no se habrán acercado a comentármelo. Siempre que pinto un mural en un pueblo, al principio, los vecinos miran todo desconfiando un poco. Además, al principio meto una base de colores muy fuertes que parecen una mancha, pero que después cogen forma.

-¿Qué me dice del entorno? A la orilla del río Eume. 

-Para mí es una responsabilidad muy grande. Estuve dando paseos por el río, haciendo fotos de la vegetación, de las ondas del agua… Me empapé de todas esas cosas. El tramo en si de la calle es gris, así que seguro que le viene bien este toque de color.

-Era su primera vez en As Pontes, ¿qué impresión se lleva? 

-La entrada es impresionante. Llegar de noche y ver esa chimenea… Cualquiera que llegue por primera vez aquí se sorprendería. Subí la foto a redes y todo el mundo comenzó a compararlo con Springfield. A medida que pasaban los días empecé a tener contacto con gente y ahora me da pena irme. Estuve dando paseos por el río y la Fraga, hay zonas muy chulas.

Fuente La Voz de Galicia

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