El Estado italiano gana ya 10.000 millones en Endesa tras el timo a Zapatero

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El ya ex presidente de Endesa, Borja Prado, se fue el viernes sin portazo, pero en presencia del mismísimo consejero delegado del grupo italiano Enel, Francesco Starace, deslizó entre líneas ante la junta de accionistas el mensaje de que va a ser difícil que la histórica y estratégica eléctrica española no se diluya definitivamente en el emporio controlado por el Estado italiano. «No obstante su pertenencia al Grupo Enel, Endesa ha mantenido su marca y su personalidad (…) La conservación de esta identidad propia de Endesa se debe agradecer, sin duda, al compromiso y la profesionalidad de este consejo de administración». También recordó que la que fuera gran multinacional española líder en varios países iberoamericanos dejó de serlo bajo el dominio de Roma. «Tras su incorporación al Grupo Enel, el rol asignado a Endesa fue concentrarse en los mercados ibéricos».

Starace no ha querido renovar a Prado y ha nombrado un nuevo presidente ya no ejecutivo. El italiano puede alegar que si Enel tiene el 70% del capital puede hacer lo que quiera con Endesa, pero no es eso lo que prometió el entonces primer ministro Romano Prodi a José Luis Rodríguez Zapateropara que la empresa privatizada española recayera en manos del Estado italiano. No hay más que repasar los compromisos de Enel en su OPA sobre Endesa de 2007: «Desarrollar a través de Endesa las actividades energéticas en Latinoamérica (…) conservar el centro de decisión efectiva de Endesa en España (…) incrementar las inversiones en el sector energético español (…) y de forma muy especial para la minería nacional». Nada de eso ha ocurrido en aquellos términos y el timo a Zapatero -si es que él ni sabía ni intuía lo que iba a pasar- se ha convertido en espectacular a la vista del enorme botín de Enel desde que entró en Endesa en 2007 y tomó el control total en 2009.

La cosecha alcanzada por el grupo estatal italiano daría envidia a cualquiera de los llamados fondos buitre por el corto plazo en que está rentabilizando su OPA. Puso 37.831 millones para comprar Endesa y ha cobrado ya 30.131 millones entre los 26.998 millones percibidos y previstos hasta 2019 como dividendos y los 3.133 que se embolsó en la OPV del 30% de las acciones en 2014, según se desprende de los datos de sus informes anuales. A eso hay que añadir que el 70% que mantiene en Endesa vale actualmente unos 16.500 millones sin contar la prima de control que exigiría en una eventual venta. En suma, Enel acumula ya una plusvalía de 10.000 millones tras engullir a esta empresa privatizada. Sus inversiones en 2018 fueron la mitad que en 2009 y la plantilla es un 28% más corta que entonces. Los datos están en las antípodas de lo que dijo Zapatero en Nápoles en diciembre de 2007 ante Prodi. «El Gobierno tiene una opinión favorable, positiva, de lo que ha sucedido con la participación de Enel en Endesa», dijo el entonces líder socialista. Después, en febrero de 2009, insistió tras hablar con Silvio Berlusconi: «Endesa seguirá funcionando muy bien y ese entendimiento, esa absorción, por parte de Enel no producirá ningún problema, sino que seguiremos teniendo una empresa sólida y eficiente». Posteriormente tampoco Mariano Rajoy paró los pies a Enel cuando decidió quedarse con las empresas latinoamericanas de Endesa y financiarse la compra con un dividendo extraordinario de su filial española. Fue ya por ejemplo el entonces primer ministro italiano Matteo Renzi y no el Rey o Rajoy quien inauguró las plantas solares de Enel en Chile en 2015. Pedro Sánchez tampoco ha logrado asegurar que el relevo de Prado no empeore la situación. Si se suma a las citadas cifras el escudo fiscal que tiene Enel en España por los dividendos de Endesa, los 100 millones anuales por ayudar a su filial en la gestión o los miles de millones en operaciones vinculadas, el negocio italiano es redondo. 

Tras la salida de Prado, ¿cuánto tiempo seguirán en el consejo de administración los presidentes de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda o de Prosegur, Helena Revoredo? ¿Se seguirá llamando Endesa o volverá Starace a intentar que se denomine Enel España? La empresa continúa siendo líder nacional y el reciente protocolo firmado con Iberdrola y Nartugy sobre el cierre gradual de nucleares puede ser revertido si así lo impulsa un próximo Gobierno. Tiene un beneficio operativo anual que supera los 3.500 millones y una deuda contenida por debajo de 6.000 millones, lo que le hace susceptible de venta a buen precio, si Enel quiere ya el postre en esta privatización a la española.

Fuente El Mundo

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