Galicia tiene ya sus propios chalecos amarillos

Unas mil personas se movilizaron en Santiago para reclamar un plan de futuro para la térmica pontesa

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A partir del otoño del 2018, y durante meses, el movimiento de los chalecos amarillos secundó protestas en Francia que acabaron teniendo en vilo no solo al Gobierno galo, sino que generó contagio en otros estados del entorno. Pocos conocen que aquellos que primero salieron a las calles del país vecino lo hicieron para protestar por el alza del impuesto sobre el carbono, reivindicaciones que después se hicieron extensivas a las tarifas energéticas y a otras demandas sociales. Este viernes, una marea de chalecos amarillos se concentraron delante de la sede de la Xunta en Santiago para pedir un futuro para la central térmica de As Pontes, de la que dependen 750 puestos de trabajo directos, que está paralizada por el incremento disparatado del coste de adquisición de los derechos de emisiones de CO2, además de por otros impuestos que gravan el funcionamiento de las térmicas.

Aunque los chalecos amarillos gallegos no tienen intención alguna de recurrir a la violencia, como sí sucedió en Francia, ya advierten de que no cejarán en su empeño por conseguir una solución a la parálisis de la térmica. Trabajadores de la central y de las compañías auxiliares, alcaldes de varios municipios de la comarca, entre ellos el de As Pontes, Valentín González, y el de San Sadurniño, Secundino García, portavoces de CC.OO., CIG y UGT, los transportistas del carbón -además de muchos vecinos- participaron en la concentración y en una reunión posterior con la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez. La decisión de Endesa de paralizar temporalmente las obras de adaptación de dos de los cuatro grupos de la térmica para seguir produciendo planeó sobre la protesta.

«Dicen que es reversible, pero no es responsable crear esa alarma ahora», advirtió el regidor pontés, quien entiende que las administraciones tienen que «poner deberes a Endesa» para que «no se apresuren en la toma de decisiones». Porque, aunque la térmica se aproxima a los cinco meses sin actividad, está llevando a cabo pruebas para poder operar con otros combustibles complementarios, como residuos vegetales o lodos de depuradoras.

Luis Varela, presidente del comité de empresa de Endesa en As Pontes, también valoró como una mala noticia esa decisión tomada por la compañía, que no les fue comunicada oficialmente, afirma. No obstante, aseguró que las informaciones de las que disponen apuntan a que la suspensión de los trabajos será temporal, hasta el próximo día 30.

Víctor Ledo, portavoz de Industria de CC.OO. de Galicia, pidió a Endesa que paralice cualquier tipo de decisión que pueda implicar destrucción de empleo y, como el resto de portavoces, también reclamó que Xunta y Estado aborden con la energética sus planes para el futuro a corto y medio plazo. Alberte Amado, de la CIG, también criticó el parón de las obras de la planta, «que cuestiona a súa viabilidade».

Solicitud de Feijoo

En el encuentro, Ethel Vázquez comunicó que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, ya solicitó un encuentro con la alta dirección de Endesa, y reclamó al Gobierno medidas en defensa de la central. También el pleno de la Diputación de A Coruña aprobó dos iniciativas para pedir la retirada del céntimo verde y apoyos para el uso de combustibles complementarios en la producción de energía.

Los chalecos amarillos volverán a la calle el lunes, a las 12 horas, ante la Delegación del Gobierno en A Coruña.

Fuente La Voz de Galicia

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