Los transportistas del carbón de Endesa ya padecen despidos y ERE

Los tráficos caerán este año un 20 % en el Puerto ferrolano por la paralización de la térmica de As Pontes

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La paralización de la central térmica de As Pontes empieza ya a traducirse en destrucción de empleo, con un goteo de despidos y algún que otro ERE. Cinco meses con los grupos generadores apagados -únicamente ha funcionado uno de forma esporádica para realizar pruebas con otros combustibles que pudieran complementar al carbón- han traído consigo una parálisis total en el colectivo de los transportistas que se ocupan de trasladar el mineral desde el puerto exterior ferrolano, en donde Endesa cuenta con una terminal descargadora, hasta sus instalaciones en As Pontes. El sector está formado mayoritariamente por autónomos o por pequeñas firmas con dos o tres conductores, aunque también está representado por compañías con una docena de vehículos. «Esto empieza a ser muy preocupante y están cayendo antes los que tienen uno o dos camiones que los que tienen 10 o 15», explica Manuel Bouza, portavoz de los transportistas, que en la noche del miércoles decidieron, junto al Concello y agentes sociales, organizar una caravana de coches y camiones que el próximo martes a las cuatro de la tarde partirá de As Pontes en dirección a A Coruña.

A la térmica, parada por el elevado coste de los derechos de emisión de CO2 que tiene que comprar por producir electricidad con carbón, y por otros impuestos que gravan su actividad, ha llegado estos días parte del mineral acopiado en la dársena exterior, aunque solo ha trabajado una empresa.

Plan de empresa del Puerto

La crisis del carbón ha obligado a la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao a replantearse su plan de empresa. Así, la dirección del organismo marítimo sostiene que cerrará el año con un movimiento de 11 millones de toneladas, frente a los 13,7 del pasado año. Así, caerán cerca de un 20 %, oficialmente por la «creciente aceleración del proceso de transición energética», aunque las previsiones para el próximo ejercicio aún prevén más recortes, llegando a situar la horquilla de los tráficos entre los 10 y los 11 millones de toneladas. El Puerto aboga por una transición energética y un cambio de modelo económico «ordenado, justo y no lesivo» para la zona.

«Creo que comeremos el turrón encerrados»

Incertidumbre. Esa es la palabra que más pronuncian los transportistas que hoy cumplen 17 días de encierros en los Concellos de As Pontes, Ferrol y Vilalba. En la ciudad naval, los dos grupos se reparten en turnos de doce horas, de forma que uno entra a las ocho de la mañana y sale a las ocho de la tarde, y el otro, desde esa hora, hasta las ocho de la mañana. Mucho tiempo, día tras día, sin que, por el momento, se vislumbre una solución a la parálisis de la central térmica, que les ha llevado a aparcar sus camiones durante ese mismo tiempo.

«¿Qué hacemos aquí tantas horas? Darle vueltas a la cabeza pensando en cuál puede ser la solución», explica uno de los camioneros del turno de noche encerrados en el concello de la urbe naval. «Yo pienso que vamos a comer el turrón aquí», responde rápido otro de sus compañeros.

El hecho de que haya una nueva convocatoria electoral, el próximo 10 de noviembre, con un contexto en el que se prevé que de nuevo haya que llevar a cabo negociaciones para la configuración de Gobierno, aleja la posibilidad de una pronta solución a un problema en el que los camioneros son solo una pequeña parte de los afectados. Nadie discute ya que el partido se resolverá en el ámbito político, ya que si bien hay circunstancias, como la escalada en el precio de la tonelada de CO2 en el mercado de emisiones, derivadas de un mercado especulativo de ámbito comunitario, también hay otras decisiones, sobre impuestos como el céntimo verde, que grava la generación de electricidad con carbón, que tendría que tomar el Gobierno central.

Dos semanas después de iniciar los encierros y de haber protagonizado movilizaciones en A Coruña y As Pontes -la más grande que se recuerda en el pueblo-, los transportistas, que representan a 150 profesionales, se lamentan de que ni desde el Ejecutivo ni desde la Xunta han recibido noticia alguna al respecto. Y eso que en el último encuentro con responsables del Ministerio de Transición Ecológica estos se comprometieron a convocar, antes de que finalizase el mes, una mesa en la que también estaría presente Endesa, para que explicase cuáles son sus planes para la central, en el contexto actual. 

Solidaridad

Hasta el encierro de Ferrol se acercan responsables de restaurantes y negocios vinculados con el trabajo de los camioneros. Algunos les llevan comida, en apoyo a sus demandas, pero los transportistas se lamentan de que en la ciudad naval apenas se conoce que están protagonizando esa protesta. Cuentan, como anécdota, que estaban sacando temporalmente la pancarta del camión que tienen aparcado en un lateral del ayuntamiento y una señora les preguntó si iban a salir para estacionar su coche. «La gente se piensa que es de las obras de la plaza de Armas», afirman. «Nosotros somos los primeros afectados por la situación, pero hay muchos. Las gasolineras, por ejemplo, porque cada camión consumía 250 litros de gasóleo al día», advierte otro.

Además, los transportistas que hasta hace cinco meses se ocupaban de trasladar el carbón del puerto exterior a la villa minera entienden que la causa que defienden, la reactivación de una central que funciona con carbón, no levanta muchas simpatías en una sociedad en la que ha calado profundamente la conciencia ambiental. «El carbón está demonizado y lo que no es justo es que todas las centrales también lo estén, tanto las que se están reformando para contaminar menos, como la de As Pontes, como la que no», critica otro camionero.

Junto con la incertidumbre que pesa sobre sus empleos y sus vidas, estos profesionales no dejan de lamentarse por una situación que afecta a la mayoría: hicieron inversiones muy altas ante la perspectiva de que la térmica funcionase muchos años más y para tener sus vehículos con las mayores prestaciones, y ahora tienen que hacer frente a todos esos gastos sin disponer de ningún ingreso. «Vamos gastando los recursos, pero si seguimos así, todos echamos el cierre», dicen.

Fuente La Voz de Galicia

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