«Os das industrias auxiliares estamos totalmente esquecidos nesta crise do carbón»

La parálisis del complejo eléctrico pontés deja en el aire centenares de empleos indirectos

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Siempre pensó que se jubilaría en la térmica pontesa. A sus 53 años, Celso Barro, trabajador de la empresa Eumecons, reconoce que esas perspectivas han comenzado a esfumarse. «Aí vai o futuro. Agora o que pensamos é a onde imos ir. Se temos que arrincar por aí adiante para ir buscar o pan, non sei como será a cousa». Él es uno de los rostros de otro de los eslabones de la cadena de producción del gran complejo eléctrico de Endesa en As Pontes. La industria auxiliar, siempre en la sombra, vive su particular agonía porque «a día de hoxe, todo apunta a que isto vai pechar. Lendo a prensa ves que hai algún movemento, así que pode que aguante un pouco máis, pero a realidade é que eu vexo a cousa moi complicada e, sobre todo, cunha incerteza moi alta». Por eso, Barro apela a que «quen teña que poñer a solución enriba da mesa que a poña». Desde las auxiliares, con centenares de trabajos que penden de un hilo, «seguiremos pelexando. Da man de todo o pobo, porque hai que loitar por unha transición xusta para que se garanta todo o emprego que hai». Y lo más importante: «o porvir deste pobo». De aquí, recuerda el trabajador, «Endesa sacou moitos cartos, así que agora, tanto os políticos de aquí como os de Madrid, teñen a obriga de aportar moito para solucionar este problema que nos afecta e moito».

Para Barro, «os das auxiliares sempre fomos o colectivo menos escoitado porque dependemos dun contrato que se renova ou non. E, como as leis son as que son, pois somos os primeiros sempre en caer e os que menos forza temos para defendernos».

Su preocupación e incertidumbre es compartida. En cada trabajador y en cada familia afectada. El colectivo, que viene secundando diversas concentraciones en las últimas semanas, vive como una cuenta atrás cada jornada que pasa. La realidad, asegura, «é que, dun día para outro, non sabemos se imos estar na casa ou imos seguir traballando. Esa é a espada que temos enriba».

El caso de José Prieto, delegado de Jofra S.A., presenta similitudes. En su caso, con un historial laboral de 30 años ligado a la térmica. «O traballo da nosa vida está aquí», subraya. Ahora, «a situación actual é moi difícil en todos os sentidos. Endesa, sempre nos tivo en conta, pero agora parece que nos vemos desamparados, así que a incerteza que vivimos é total». Y es que, en un año, el panorama se ha puesto patas arriba. De la «euforia» al confirmarse la millonaria transformación aprobada por la empresa a un «pesimismo total». Porque «no complexo estanse investindo moitos cartos, así que esta situación é absurda. A empresa decide meter máis de 200 millóns de euros para facer esta obra e agora fálase de que non vai funcionar… Algo se está facendo moi mal». La radiografía de la plantilla actual de las auxiliares revela que existe un importante número de trabajadores con una edad superior a los 50 años. «Aquí hai moita xente de máis de 53 en adiante», concreta Prieto. Por eso, cree que «o normal sería que se te quedas sen traballo con 55 ou 56 anos che axuden. Que tamén miren un pouco para nós». Su colectivo, asegura, «está completamente esquecido nesta crise do carbón».

Esperanza

Uno de los puntos calientes, donde más se ha notado la parálisis de la central, es en el parque de carbones de Saa. La empresa local Armacón se encarga del movimiento del mineral. «El año pasado se movieron más de cuatro millones de toneladas y en estos meses muy poco, solo para pruebas», apunta Armando Castro. Y, aunque reconoce estar «a la expectativa por las pruebas que se realizan», confía en el futuro: «La esperanza está ahí, hay que seguir buscando alternativas».

Los camioneros vuelven el trabajo al reactivarse uno de los grupos de la central térmica

El colectivo de transportistas del carbón retomó el pasado lunes su actividad. Aunque de forma temporal. Si se cumplen las previsiones, los camioneros transportarán, durante un mes, el carbón necesario para que Endesa continúe con el proceso de pruebas con el que busca rebajar los costes de producción. La ejecución de estas tareas implica, asimismo, la reactivación de uno de los grupos del complejo eléctrico pontés. En relación al calendario establecido, el presidente de la Asociación Colectivo de Transportistas del Carbón, Manuel Bouza, explicó que «hay trabajo para cuatro semanas y van a trabajar 20 vehículos cada semana, durante un mes. No es nada, pero vamos a repartirlo para que la empresa tenga el carbón y pueda llevar a cabo las pruebas».

Fuente La Voz de Galicia

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