La difícil reconversión de As Pontes

La central tendría que reducir sustancialmente su potencia para poder funcionar con biocombustibles. Técnicos del IDAE supervisarán esta semana las pruebas en las que se usa carbón mezclado con otros residuos

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En la central térmica de As Pontes esperan esta semana la visita de los técnicos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Los profesionales del organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica se desplazan a la localidad coruñesa para determinar si hay alguna posibilidad realista de que la mayor planta de producción eléctrica de España no eche definitivamente el cierre. El laboratorio de la central ha vuelto a ponerse en marcha. En él se estudia cómo alimentar sus calderas reduciendo al máximo el consumo del contaminante carbón. Pero la tarea no es sencilla. Se teme que la alternativa del uso de biocombustibles pueda generar falsas expectativas.

La central de As Pontes es un gigante con cuatro grupos y 1.400 megavatios de potencia instalada. En el pasado llegó ella sola a suministrar el 12% de toda la energía que se consumía en España. «Es bastante seguro que toda la biomasa gallega no da para alimentar la central», sostiene el catedrático de Ingeniería Química de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Juan M. Lema. La reconversión de As Pontes para que queme los residuos que produce el monte gallego se encuentra, además, con un nuevo competidor. Greenalia espera arrancar en el primer trimestre del próximo año su planta de biomasa de Curtis-Teixeiro en la que invertirá 135 millones de euros. Pero la central tendrá una potencia de 50 megavatios, es decir, será 28 veces más pequeña. «La producción forestal de Galicia no es suficiente para una central como la de As Pontes», insiste Lema.

Los trabajadores de la central son más optimistas. El vicepresidente del comité de empresa, Marcos Prieto, es uno de los encargados de las pruebas que la eléctrica está realizando en sus laboratorios. «Endesa quiere cerrar esto, todos los que quieren cerrar dicen que es una locura, pero no están manejando datos reales», subraya. Para poder seguir operativa, la central térmica tendrá que adelgazar. Endesa ya ha paralizado las obras que tenía en marcha para adaptar los dos últimos grupos a las exigencias de la UE en materia de emisiones contaminantes. Sólo dos de ellos podrían reactivarse a partir de 2020. «No son 1.400 megavatios, son 750 y de esos a lo mejor solo la mitad», indica Prieto. «Estamos hablando de cantidades más pequeñas y de valorizar productos de desecho que ahora tenemos tirados por ahí y suponen un problema medioambiental de gestión», indica. El catedrático de Ingeniería Química, Juan M. Lema, coincide en que la reconversión podría ser una «buena estrategia» para deshacerse de residuos como los lodos de depuradora, pero «no como fuente de energía» dado que el 80% de este material es agua.

A corto plazo, en As Pontes nadie se plantea aún prescindir al 100% del carbón. La próxima semana, el laboratorio testará si la central es capaz de producir energía con una mezcla del 60% de este combustible, el 25% de lodos de depuradora estabilizados con cal y un 15% de orujillo de aceituna. A más largo plazo, los planes pasan por estudiar si es posible eliminar otro 20% de carbón y sustituirlo por biomasa. Marcos Prieto se muestra convencido de que suministrar biocombustibles a la planta no sería un problema. Hay ya más de un millón de toneladas del residuo que deja la producción de aceite en Andalucía «que no se sabe qué hacer con él», asevera. Según sus cálculos, As Pontes podría consumir 191.000 toneladas por año. El vicepresidente del comité de empresa de la central cree que los restos forestales tampoco deberían de ser un inconveniente. «Necesitaríamos unos 700 toneladas máximo por grupo. Yo no me creo que el monte gallego no sea capaz de suministrar 25 camiones al día», reflexiona para subrayar que la reconversión de la planta sería una oportunidad de ordenar la superficie forestal en Galicia, limpiarla y prevenir incendios forestales. 

Si las pruebas que se realizarán a lo largo de todo este mes son exitosas, el comité de empresa se muestra convencido de que se podrían reducir los costes de producción que han expulsado a la térmica del mercado eléctrico español. Pero como  el alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso, los trabajadores creen que no hay voluntad por parte de la compañía eléctrica. Su consejero delegado se reunía esta semana con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Tras el encuentro, José Bogas aseguró que  Endesa se comprometía «a trabajar para encontrar soluciones que puedan permitir continuar con una actividad industrial similar» en As Pontes. Desde el comité de empresa temen, sin embargo, que las verdaderas intenciones de la compañía eléctrica pasen por intentar suplir la potencia instalada en la térmica por otras fuentes renovables, como la eólica y las placas solares fotovoltaicas. La producción eléctrica sería así mucho más sencilla y además más barata, dado que apenas requieren personal ni mantenimiento y el combustible es gratuito. La empresa podría usar el nudo que tiene en el emplazamiento de As Pontes conectado a su propia red de alta tensión. 

Endesa remitió hace dos semanas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) un cambio de valoración de sus activos en el que comunicaba que iba a dejar de producir en la central de As Pontes. Esperará este mes hasta que finalicen las pruebas para decidir si solicita el cierre definitivo. De hacerlo, la planta podría desmantelarse o también buscarse a algún inversor interesado en las instalaciones. Para los trabajadores, «achatarrar una instalación» como la térmica, «con la mejor tecnología existente en el mercado», sería una «irresponsabilidad con el medio ambiente y con la sociedad». Construir nuevas plantas para quemar residuos en el futuro, defienden, sería mucho más caro.

Fuente ABC

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