Casi seis años para cerrar y desmantelar una central de carbón

Solo tres de las catorce plantas térmicas en operación funcionarán a partir del 2020

1.069

El cierre de golpe de nueve centrales térmicas de carbón a partir del próximo año por contaminación excesiva se convertirá probablemente en el mayor cambio vivido por el sistema nacional de generación de electricidad, que se introducirá de ese modo en la autopista de la transición energética camino de un modelo libre de emisiones a partir del 2050. Quizá sea incluso antes, pues está por ver hasta cuándo resistirán las tres únicas plantas que seguirán abiertas más allá del 2020: Los Barrios (Cádiz), deViesgo; y Aboño y Soto de Ribera (en Asturias las dos), de Energias de Portugal o EDP. En un momento en el que la rentabilidad de estas plantas está en cuestión por los elevados costes de los derechos de emisión, las tres se han embarcado en inversiones millonarias para ajustarse a una directiva europea que baja los límites a partir del 2020. Fuentes de Viesgo explicaron que han dedicado 80 millones para que Los Barrios siga humeando más años y que se trata de una planta muy eficiente.

EDP ha destinado 100 millones para que «ambas continúen en funcionamiento mientras su competitividad en el mercado lo justifique», avanzaron desde la compañía.

Que iban a cerrar nueve en el 2020 por la directiva europea de emisiones y que estas tres iban a continuar no es una sorpresa. Sí lo es que Endesa haya decidido acelerar el fin de dos plantas, una de ellas, la de As Pontes; la otra, de Litoral (Almería), precisamente por un problema de falta de competitividad, y pese a haber invertido en ellas casi 400 millones. Pero el carbón es una ruina y la empresa busca combustibles alternativos para mantener la actividad de generación eléctrica. Sin embargo, su futuro inmediato es incierto.

Endesa no ha solicitado aún el cierre de estas instalaciones. Sí lo han hecho las dueñas de las demás que tienen los meses contados. Es el caso de Naturgy, propietaria de Meirama(Cerceda), que a principios de este 2019 tramitó la petición ante el Ministerio para la Transición Ecológica. Según los plazos marcados por la Administración estatal para este tipo de procedimientos, podrán transcurrir casi seis años hasta que la eléctrica desmantele las instalaciones.

Ese plazo resulta de sumar el año y medio que suele tardar la autorización de clausura -es decir, esto se producirá como mucho el verano que viene en el caso de Meirama-; más doce meses de los que dispone la compañía para hacer efectivo dicho cierre; y otros tres años más para ejecutar el desmantelamiento.

¿Qué será de Meirama?

La central de carbón de importación de Cerceda lleva meses sin operar porque el precio de los derechos de emisión hace que ya no sea rentable producir. Naturgy, como las demás compañías con plantas en reestructuración, está obligada a presentar un proyecto de desmantelamiento (con un estudio de impacto ambiental). La empresa ha solicitado la demolición de la planta, pero esto no quiere decir que lo ejecute en su totalidad. Esto dependerá de los frutos que dé su acuerdo con la Xunta para buscar nuevos proyectos industriales. Si alguno incluye aprovechar el edificio de oficinas de la planta, por ejemplo, este no se derribará. Naturgy, además, ha diseñado un plan económico alternativo para la zona con una inversión de 80 millones para el desarrollo de un parque eólico y de un centro tecnológico de gas renovable, a partir de residuos ganaderos y orgánicos industriales (pesqueros, conserveros y lácteos).

Además, casi 40 de los 77 empleados actuales seguirán en la empresa, participando en los trabajos de desmantelamiento o siendo ubicados en otras unidades de la compañía. Con el resto de los trabajadores se pactarán salidas voluntarias. En lo referido a los empleados de las empresas auxiliares, Naturgy procurará su contratación para acometer los trabajos de cierre y desmantelamiento de la planta, así como para el desarrollo del plan alternativo, explicó la compañía.

Endesa no tiene plan alternativo para As Pontes, salvo mantenerla en producción con otros combustibles. Sí lo tiene para otras centrales que están en la misma situación que Meirama. Como Andorra (Teruel) y Compostilla (León). El suelo en la que se ubica la primera seguirá en manos de la eléctrica, que tiene previsto instalar un parque solar de 1.000 megavatios. Sería el mayor de Europa. Para Compostilla, la compañía ha convocado un concurso para elegir emprendendores interesados en instalarse en la planta para desarrollar sus proyectos. Derribará aquello que no se use, como Meirama.

Iberdrola está pendiente del cierre de las plantas de carbón de Lada y de Velilla (o Guardo). De momento, no sabe qué hará con las instalaciones, según la empresa.

Fuente La Voz de Galicia

Consegue en tempo real avisos de novos artigos no teu dispositivo, subscribete agora.

También podría gustarte
Comentarios