Endesa echa humo otra vez, pero en pruebas

El parón de la planta ha supuesto pérdidas por 19 millones de euros a los transportistas

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Después de nueve meses prácticamente paralizada, la central térmica de Endesa en As Pontes ha funcionado en enero de forma intermitente. En total, han sido seis jornadas en las que se ha activado el interruptor de uno de sus cuatro grupos generadores -el primero-, y esta semana también estaba previsto que arrancase, aunque finalmente no será así. La eléctrica explica que la entrada en funcionamiento puntual es para probar los equipos que se van instalando como consecuencia de las obras de adaptación de la central para ajustarse a los requerimientos de la Directiva de Emisiones Industriales (DEI) y las normas Bref.

Dicho de otro modo, no se ha puesto a producir por razones de mercado -es decir, porque el carbón sea competitivo frente a otras fuentes de energía-, sino porque se precisa evaluar el funcionamiento de los nuevos sistemas y equipos vinculados a la obra de transformación de las instalaciones.

El fin del proyecto de reforma de la térmica pontesa es una condición que se ha marcado Endesa para poner en marcha las pruebas con biocombustibles que tiene previsto realizar la eléctrica en la central con el fin de evaluar la posibilidad de usar lodos de depuradoras para la producción energética. Reduciendo el uso de carbón, la empresa disminuye también el coste de adquisición de los derechos de emisiones de CO2 e incrementa la competitividad de la planta frente a otras instalaciones, como las gasistas, y podría operar en el mix de generación del país.

Aunque la eléctrica no pondrá en marcha las pruebas físicas en las instalaciones de As Pontes hasta la primavera, una vez que haya instalado la planta desulfuradora en la central -con la que reducirá considerablemente las emisiones de óxido de azufre-, ya ha activado las primeras evaluaciones. Se trata de cálculos técnicos que se llevan a cabo en el laboratorio de la térmica pontesa y en los que se evalúan distintas posibilidades, tomando en cuenta los componentes de las diversas materias a utilizar.

Comité técnico

De hecho, ayer se llevó a cabo una reunión con este mismo objetivo entre técnicos de la Xunta y del Gobierno central, aunque lejos de las luces y taquígrafos con las que suelen desarrollarse los encuentros entre los representantes públicos de las distintas Administraciones.

Hay que recordar que durante el verano, y parte del otoño, ya se llevaron a cabo pruebas en la central que concluyeron con un informe de Endesa de que el uso de biocombustibles, como biomasa forestal o lodos procedentes de depuradoras, no era viable, ni medioambiental ni económicamente. Sin embargo, la eléctrica acordó con la Xunta y el Gobierno central realizar nuevas evaluaciones, para tratar de mejorar los resultados, tanto en cuanto a las emisiones como en cuanto al impacto económico. Se trata de abrir una puerta a que la central siga funcionando, aunque sea a la mitad de su capacidad.

La térmica, que en enero operó seis días, realiza e su laboratorio cálculos con biocombustiblesA finales de este año, la compañía solicitó ante el Ministerio para la Transición Ecológica el cierre oficial de la planta, aunque subrayó que, si los resultados de las próximas pruebas que van a llevarse a cabo son positivos, revocaría esa decisión. No obstante, la tramitación de la clausura de una instalación energética como la pontesa lleva alrededor de un año y medio.

La eléctrica cuenta con carbón suficiente tanto en su parque de almacenamiento como en su terminal de descarga del puerto exterior para realizar las pruebas necesarias. No obstante, algunas fuentes apuntan a que podría experimentar con mineral diferente al que venía usando durante el transcurso de las evaluaciones.

Pérdidas de 19 millones

Pero mientras las pruebas únicamente se realizan en el papel, los transportistas que se ocupaban de trasladar el carbón desde las instalaciones de Caneliñas hasta la villa pontesa continúan reclamando medidas para poder reanudar su actividad. Sostienen que han dejado de ingresar 19 millones de euros debido al parón en una encomienda que venían realizando desde hace muchos años. Para visibilizar su situación, continúan protagonizando un encierro en el Concello pontés. Manuel Bouza, portavoz del colectivo, insistió en que, aunque los camioneros están buscando alternativas, las bañeras de los camiones que utilizaban para el carbón no son aptas para el transporte de otros materiales.

Fuente La Voz de Galicia

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