El gallego Miguel Alvariño gana la plaza olímpica en Tokio 2020 en tiro con arco

El deportista pontés, de 25 años, disputará sus segundos Juegos después de vencer en el proceso selectivo de la federación española

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El 9 de agosto del 2016Miguel Alvariño pagaba su frustración con lágrimas en los ojos en el Sambódromo de Río de Janeiro. Con 22 años, ya era uno de los mejores arqueros del mundo, pero los Juegos le dejaron un regusto amargo: la experiencia de quien disfruta de una competición diferente a cualquiera y la rabia del que se sabe con más nivel que para terminar empatado en la decimoséptima plaza. «Me pongo un 5», resumió antes de añadir: «Sé cuáles son los errores. A ver si los soluciono». Pero dejaba su futuro en el aire: «Si sigo en el tiro con arco, y voy a los Juegos de Tokio, los voy a ganar. Estoy convencido». Ahora acaba de cumplir la primera parte de su profecía. Después de tomarse unos meses de reflexión, decidió que no soltaba el arco y las flechas; ahora ya se clasificó para Japón, y el siguiente desafío sería la medalla en el campo de tiro de Yumenoshima.

Alvariño certificó su plaza en la última prueba del exigente proceso selectivo diseñado por la Federación Española de Tiro con Arco (FETA). La plaza para el país la había conseguido el año pasado Pablo Acha, pero, como sucede de costumbre, se abrió un proceso para determinar quién era el arquero más en forma para competir en Japón el próximo verano.

Alvariño ganó con solvencia un selectivo que incluyó siete pruebas clasificatorias, hasta sumar 195 puntos en un proceso en el que Pablo Acha terminó con 180. De hecho, ambos eran los únicos que llegaron al último fin de semana con opciones de sellar el billete a Tokio 2020.

Aunque la plaza todavía no ha sido asignada de forma pública por la Federación Española de Tiro con Arco, los implicados en el proceso ya están al tanto. Después de la última jornada, celebrada en Madrid, Alvariño y su entrenador, el exarquero pontés Xaquín Mira, conocieron la decisión a través de la directora técnica de la federación, Almudena Gallardo, y el entrenador del equipo español, Elías Cuesta. En el equipo de trabajo del arquero del Sílex, que siempre ha preferido entrenarse en casa antes de trasladarse a un centro de alto rendimiento fuera de Galicia, también juega un papel importante la excampeona de España Gema Buitrón.

Trabajador, familiar y loco por los coches

Miguel Alvariño tiene dos pasiones, el tiro con arco y los coches. El deporte le ha permitido conocer medio mundo con solo 25 años, pero a la formación en automoción siempre se negó a renunciar porque la veía como el camino que le aseguraría su futuro. Por eso, y por el profundo vínculo que le une a sus padres, nunca quiso oír hablar de trasladarse a Madrid. Empezó a entrenar en el Club Sílex de As Pontes, y allí sigue, pese a que durante muchos años no tenía compañeros con los ejercitarse desde primera hora de la mañana, cuando el frío y la niebla cubrían el entorno del modesto campo de tiro donde fraguó una trayectoria asombrosa.

Con 21 años, dio el gran golpe internacional al ganar la final de la Copa del Mundo de tiro con arco en Ciudad de México. Aquella victoria le situó ya siempre entre los favoritos de toda prueba que disputase a partir de entonces.

Manolo Buitrón, el artífice de convertir As Pontes en un pequeño milagro del tiro con arco, dirigía sus entrenamientos. Alvariño se ejercitaba por las mañanas y estudiaba por las tardes en Ferrol el ciclo medio de Electromecánica. Después, completó el superior de Automoción. Y entonces, y solo entonces, decidió concederse una temporada, de septiembre del 2019 a septiembre del 2020, para palpar sus límites con dedicación exclusiva al deporte. Una duda que tendrá que resolverse el próximo verano en Japón.

Los gallegos ya clasificados

El deporte gallego ya contaba con una decena de deportistas matemática o virtualmente clasificados para Tokio 2020. Támara Echegoyen, Iago López Marra y Nico Rodríguez, en vela; Ana Peleteiro y Adrián Ben, en atletismo; Rodrigo Corrales, en balonmano; Rodrigo Conde, en remo; y Javi Gómez Noya en triatlón tienen garantizada su presencia de Japón. Teresa Portela tendrá tres posibilidades para certificar la plaza que ya ganó para España en K1 200. Y en el K4 500 entre los seis aspirantes a cuatro billetes hay tres gallegos, Rodrigo Germade, Carlos Arévalo y Cristian Toro, por lo que al menos uno de ellos competirá este verano en los Juegos. 

A esas 11 plazas hay que sumar dos muy probables en deportes por equipo como Tamara Abalde en baloncesto y Alicia Fernández en balonmano. El equipo de básquet ya tiene asegurada su presencia y ahora es la gallega la que tiene que convencer al seleccionador de que la lleve, como ya hizo para el preolímpico (la viguesa María Araújo está en esa pelea). En cuanto a Alicia Fernández, es una pieza fundamental en el esquema de las Guerreras, y estas tienen todas las cartas en la mano para ganarse el billete en un preolímpico que parece muy asequible.

Además, más de una veintena de deportistas tienen opciones reales de conseguir el billete a Japón.

Fuente La Voz de Galicia

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