Respiradores para dos, el invento de un médico vigués

Un intensivista y miembros de A Industriosa crean una pieza que permite que dos pacientes compartan respirador

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La EOXI de Vigo tiene un plan B en forma de “Y”. Se trata de una pieza con la forma de esta letra fabricada en PLAN –un ácido poliláctico biodegradable derivado del ácido láctico, altamente versátil– en impresoras de 3D por un equipo de industriales vigueses pertenecientes a A Industriosa e ideada por el médico intensivista de la UCI del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo David Mosquera. Esta pequeña pieza, fruto del ingenio de este médico vigués con formación en Ingeniería Industrial –cursó tres años antes pasarse a la Medicina– y de la solidaridad de estos usuarios de impresoras 3D, permitirán el uso compartido de los respiradores, multiplicando de esta forma los cerca de 115 aparatos de última generación de los que dispone el hospital Álvaro Cunqueiro. Esto significa que, si se diera la circunstancia, el centro hospitalario podría duplicar su capacidad de respuesta.

“Ojalá no haga falta, pero si así fuera, la EOXI de Vigo tiene un plan B, los respiradores nos se acabarán. Teniendo en cuenta las estimaciones que hace Sanidad, si duplicamos los respiradores que tenemos estaremos muy por encima del número de pacientes críticos que se estima que podría darse en el área sanitaria de Vigo”, explica el ideólogo de esta pieza de plástico que en estos momentos se imprime en distintas impresoras 3D de Vigo para el hospital Álvaro Cunqueiro.

El centro hospitalario ha encargado algo más de 200 –cada respirador precisa dos: una para la entrada y otra para la salida de oxígeno–, anticipándose de esta manera a la posibilidad de que los enfermos críticos de Covid-19 llegaran a superar la capacidad inicial del hospital.

“Ni a mí ni a mis compañeros nos gustaría encontrarnos en la tesitura de no poder atender a un paciente porque no haya un respirador para él”, reconoce.

El servicio de la UCI del hospital Álvaro Cunqueiro tiene 45 camas en la UCI, aunque por la situación excepcional que supone la emergencia sanitaria del Covid-19 se han ampliado hasta cerca de las 110. Con esta pieza que permite a dos pacientes compartir el mismo respirador, podría atender a algo más de 200 pacientes en estado crítico.

La idea de hacer una pieza que consiguiera duplicar los respiradores surgió a raíz de las iniciativas de crear ventiladores mecánicos. El propio Mosquera recibió ofrecimientos sobre estos aparatos, que desestimó. “Aunque pueda parecerlo, ventilador y respirador no son lo mismo, Los ventiladores son una versión de bajo coste de los respiradores de los años 70-80”, afirma. Además, añade, no son adecuados para tratar el Covid-19.

“La patología que produce el coronavirus, que es un virus respiratorio, lo producían ya los respiradores de aquella época, por lo que utilizar un aparato en una patología que produce es incongruente. No creo que ninguna unidad de críticos los usaran”, asegura.

Para que dos pacientes puedan ser conectados al mismo respirador tienen que ser del mismo sexo, tener las mismas características antropométricas y la misma patología. “Es una solución pensada para una situación de emergencia, que nosotros llamamos de guerra, donde tienes unos recursos totalmente limitados y muchas más víctimas de las que puedes asistir”, explica.

Esta opción  supone, además, una mayor seguridad que los ventiladores, ya que se siguen empleando los mismos respiradores, homologados y testados, y con horas de funcionamiento, por lo que no caben fallos.

La “Y” que ya se está produciendo es solo una parte de este proyecto, ya que el intensivista ha encargado la fabricación de una válvula, que permitirá suministrar a cada paciente el flujo de aire que precisa. La empresa de Nigrán Marine Instruments se ha brindado a hacer esta pieza que, al igual que la de conexión son de patente libre. “Se trata de que cualquiera pueda bajarse el modelo, modificarlo si es necesario, e imprimirlo para mandárselo a cualquier UCI de Galicia o de cualquier otra parte”, explica su inventor.

Javier Pazó y Luis Miranda coordinan el  equipo multidisciplinar de industriales vigueses que ha desarrollado el diseño básico aportado por el intensivista y que lo está fabricando. Son cerca de una docena y no solo aportan su tiempo –cada pieza tarda en hacerse entre 3 y 4 horas, dependiendo de la impresora 3D–, también el material, “Sin su colaboración desinteresada no habría sido posible desarrollar esta idea”, reconoce el médico.

Fueron los propios Pazó y Miranda quienes se ofrecieron para colaborar con el hospital, poniendo a su disposición sus impresoras 3D para fabricar el material que precisara. A Industriosa subirá los planos de esta “Y” a sus redes sociales para que sea accesible a cualquier usuario de impresora 3D que desee fabricarlo. “Cuanta más gente se beneficie de la idea, mejor”, afirma Miranda, ingeniero de Telecomunicación y presidente de este colectivo sin ánimo de lucro integrado por unos 60 entusiastas de la tecnología de Vigo y alrededores.

“Esta pieza tan simple puede salvar muchas vidas”, añade Pazó, uno de los usuarios de impresoras 3D de Vigo que integra también el colectivo Coronavirus Makers que está fabricando, entre otros materiales, máscaras de protección para el personal sanitario.

Más información en el GitHub de A Industriosa

Fuente Faro de Vigo

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