“Es iniciarte en la final de la Champions cuando jugábamos con juveniles”

La pontesa Sara Uceira, que estudia Enfermería, fue «llamada a filas» por la crisis del coronavirus en España

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Estudia 4º de Enfermería pero acaba de iniciar la prueba más dura a la que se puede enfrentar un sanitario, una pandemia. La pontesa Sara Uceira, de 23 años,es una de los muchos alumnos que han sido «llamados a filas» por la crisis del coronavirus en España, un acto voluntario frente al que no dudó ni un segundo en sumarse para poner su granito de arena.

«Es iniciarte a trabajar en la final de la Champions cuando veníamos de jugar partidos de juveniles», resume Sara al otro lado del teléfono tras varios días deaprender sobre la marcha, sin término medio.

Pertenece a la Universidad Católica de Ávila, pero en 4º se trasladó a Segovia para hacer las prácticas. «Cuando se confirmó el primer caso de coronavirus aquí nos cancelaron las prácticas para no ponernos en riesgo y me vine para As Pontes», explica Sara, que regresó dos semanas y media después para ponerse a trabajar.

«A mis compañeros ya los empezaron a llamar el fin de semana. Soria y Segoviason dos de las provincias más afectadas de Castilla y León, ciudades pequeñas con hospitales pequeños y una población muy envejecida», dice, al tiempo que explica que lo tenía claro: su teléfono sonaría «en cualquier momento».

Lo hizo el lunes. «Me llamó la tutora de prácticas para preguntarme si estaba dispuesta. Me dejó claro que era algo voluntario para ir a ayudar y me dio muchas facilidades para todo porque sabía que estaba en Galicia». Dos días después ya estaba en Segovia.

«Cuando desde el ministerio dijeron que se podía recurrir a estudiantes se me pasó de todo por la cabeza. Había momentos que decía, me lanzo y voy, y otros en los que pensaba que para qué me iba a complicar si solo era una alumna y que ya tendría mucho tiempo para trabajar. Pero cuando me llamaron dije que sí sin pensarlo», asegura. «Es una cuestión moral, para eso estudias esto», dice, al tiempo que asegura que a toda la gente que conoce que la llamaron también dijo que sí.

En el hospital de Segovia son considerados como residentes de primer año, con un sueldo que no alcanza los mil euros y tienen un contrato abierto, que evolucionará con la situación. «No sabemos para cuanto tiempo es», indica, como tampoco saben qué pasaráen el ámbito universitario. «Nuestra Universidad nos ha dicho que con el trabajo de fin de grado sigamos adelante y que ya se buscará una alternativa para presentarlo, quizás vía online», indica.

«Desde el primer momento nos dicen que somos enfermeros pero de auxilio sanitario y que nos podemos implicar hasta donde lleguemos», apunta.

Sus prácticas son ahora aceleradas. El primer día de trabajo comenzó el mismo día que habilitaron la cafetería del hospital como unidad de camas. «Es una sala abierta enorme, ves a todos los pacientes y eso era algo muy nuevo para todos», dice.

Al principio, «íbamos todos a una», pero a partir del segundo día se empezaron a repartir los pacientes y cada uno tiene a los suyos. «Lo bueno de que sea tan abierto es que si tengo dudas o me veo perdida, estamos todos juntos, tienes a quien preguntar», señala.

En ese nuevo pabellón improvisado en la cafetería todos los pacientes son positivos en Covid-19. «Todo es coronavirus menos una planta que habilitaron para maternidad», dice. «Lo más duro es ver como evolucionan los pacientes y sobre todo verlos como se tienen que enfrentar a esto solos, como echan de menos a sus hijos, a sus familiares. Y hacen muchas videollamadas, la mayoría son gente mayor», dice, y habla del otro lado de la balanza en esta prueba la satisfacción personal.

«Te das cuenta de que eres un alumno, no eres nada, pero puedes hacer mucho y la gente te lo agradece un montón. En otras condiciones estaríamos nerviosísimos pensando en un primer contrato al acabar la carrera pero ahora estamos preparados para todo, ya no nos da miedo nada», apunta, envuelta en el entrenamiento más duro.

Dentro de su formación, a Sara le tocaba la Uci como rotación de prácticas para esta temporada. «Con todo esto no pudo ser pero donde estoy ahora realmente es como una preUci», dice. En el hospital de Segovia solo hay una con una disponibilidad total de 27 camas.

Y mientras afronta otra nueva jornada de trabajo que llegó antes de lo esperado hace un alegato en defensa de los sanitarios: «Nosotros ahora tenemos que salir de casa y exponernos mientras la gente se queda en su casa. Hay sanitarios que en estos días se apartan de sus familias por miedo a contagiarlos. Y me gustaría que cuando tengamos que luchar por nuestros derechos, que no podemos salir porque no podemos hacer una huelga y parar la sanidad, la gente que está ahora en casa salga por nosotros a defendernos».

Fuente El Progreso

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