Así afecta el coronavirus a la reforma de la central de Endesa

Solo el 40 % de la plantilla está en las instalaciones, pero el COVID-19 ha tenido otros efectos en la planta

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La reforma de la central térmica de Endesa en As Pontes tenía que estar entrando en su fase final. Y, de hecho, lo estaba haciendo, pero la pandemia ha venido a desbaratar este objetivo. Cuando arrancaron las obras de adecuación de la planta, a principios del 2018, la eléctrica preveía que esta pudiera operar con un drástico recorte de las emisiones contaminantes a mediados del presente año, pero esas predicciones quedan ya muy lejos. Primero, porque el pasado ejercicio el panorama energético mudó por completo, lo que llevó a la central a dejar de ser competitiva y a parar de producir, aunque eso no impidió que continuasen los trabajos de adaptación de la central a los requisitos ambientales europeos. Ahora, no obstante, son las consecuencias de la extensión de la pandemia a nivel internacional las que obligan a mantener en suspenso la ejecución de los trabajos.

En algunos casos, continuar con estas tareas implica el desplazamiento de personal y también de equipos procedentes de otros países, y las circunstancias actuales, con la circulación restringida en los distintos medios de transporte, dificultan ese flujo de especialistas y de material. Tampoco se conoce, por el momento, cuándo esas trabas comenzarán a aflojar, por lo que resulta complicado por ello ponerle fecha a la reanudación de unos trabajos en los que Endesa invertirá globalmente más de 200 millones de euros.

El fin de la obra de reforma de la central es clave para que puedan empezar las pruebas para evaluar el funcionamiento de la térmica con una mezcla de carbón y de biocombustibles, principalmente lodos procedentes de depuradoras.

Hay que recordar que Endesa solicitó a finales del pasado año el cierre de la térmica ante el Ministerio de Transición Ecológica, aunque manifestó entonces que si las pruebas con los denominados carburantes verdes fuesen positivas y confirmasen la viabilidad de la operatividad con este tipo de mezcla, revertiría esa solicitud.

La empresa necesita que la desulfuradora esté operativa cuando se lleven a cabo las simulaciones, porque una de las cuestiones que se analizan son los parámetros ambientales, que mejorarán sensiblemente cuando las nuevas instalaciones entren en operación. 

Teletrabajo

Sin embargo, que la obra de transformación de la central esté parada no implica que lo esté la propia planta. Desde que se activó el estado de alarma en el país, cuenta presencialmente con el 40 % de la plantilla en sus instalaciones, mientras que el 60 % restante se mantiene en sus casas, bien teletrabajando, en el supuesto en el que pueda hacerlo, o disponibles.

Al mismo tiempo continúa el traslado de carbón desde el puerto exterior hasta la térmica pontesa, alrededor de 2.000 toneladas diarias, al menos durante un mes.

Fuente La Voz de Galicia

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