La Covid-19 suma incerdidumbre al complicado futuro de As Pontes

Las limitaciones de personal extranjero frenan las pruebas con biocombustibles

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La última oportunidad para que la central de As Pontes no eche definitivamente el cierre también se ha visto afectada por la pandemia del coronavirus. Las limitaciones de movilidad de trabajadores internacionales están dificultando poder terminar los trabajos para que la planta pueda continuar con las pruebas para sustituir el carbón con biocombustibles. Endesa confía en que en breve puedan solucionarse los problemas y reactivar la actividad en una central que había convertido al municipio en el segundo más rico de Galicia. Desde el pasado mes de septiembre, cuando se anunció el cierre, unas 800 familias se agarran a la reconversión de la térmica como única vía de mantener el empleo.

Para cumplir con la legislación ambiental de la Unión Europea, Endesa había decidido invertir 217 millones de euros para reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera (aunque no de CO2) y poder seguir funcionando. Empezó a renovar dos de los cuatro grupos que conforman la central, pero cuando el precio del CO2 comenzó a subir en los mercados decidió no iniciar los trabajos en los dos grupos que faltaban. Como quemar carbón no era ya rentable, Endesa empezó a buscar alternativas sustituyéndolo por lodos de depuradoras, biomasa forestal u orujillo de aceituna. Tras las primeras pruebas, estos dos últimos biocombustibles ya han sido definitivamente desechados. Antes de la crisis del coronavirus, los test se centraban en los lodos de depuradora e incluso los purines. 

Pero la renovación de los dos primeros grupos no estaba concluida cuando estalló la crisis de la Covid-19. Endesa asegura que para poder comprobar que los nuevos combustibles cumplen con los parámetros de contaminantes exigidos por la UE necesitan una desulfuradora. Durante los 15 días de paralización de toda actividad no esencial las obras se frenaron, pero tras la vuelta al trabajo tampoco pudieron reanudarse. Todavía no se han retomado, explican fuentes de la compañía energética, porque tanto equipos humanos como materiales tendrían que llegar de fuera de España y las reducciones de movilidad por la pandemia lo impiden. La compañía espera, sin embargo, encontrar una fórmula para seguir con los ensayos. 

«Los parámetros exigidos para los contaminantes ya casi los cumplíamos sin la desulfuradora. No hace falta para poder retomar las pruebas», indica Marcos Prieto, vicepresidente del comité de empresa en la central de As Pontes. Los trabajadores llevan meses apostando por la quema de biocombustibles para poder mantener la planta operativa. Prieto explica que es una oportunidad para dar salida a residuos como los lodos de depuradora o los purines que suponen un problema de gestión. «En Galicia se producen 8 millones de toneladas de purines de vaca al año que provocan un exceso de nutrientes en los acuíferos y contaminación. Nosotros podríamos quemar unos dos millones de toneladas anuales», indica. Sin embargo, Endesa ha puesto encima de la mesa dudas sobre la viabilidad económica y, aunque amagó con paralizar las pruebas, finalmente siguió adelante. 

«A nivel europeo, la central es una de las pocas que reúne las características necesarias para acometer esta transición», indica el ingeniero Marcos Prieto. Los lodos de depuradora tienen muy poco poder de combustión por lo que para que puedan producir electricidad al quemarlos necesitan mezclarse. Hasta ahora se ha probado a añadirles algo de carbón, pero Prieto explica que se baraja recurrir al gas natural, que emite menos dióxido de carbono. La térmica de As Pontes cuenta con un ciclo combinado de gas justo al lado. 

Plan de transición

En plena crisis del coronavirus, el Gobierno central ha firmado también con las empresas y los sindicatos los convenios de transición justa. En Galicia afectarán tanto a la central de As Pontes como a la de Meirama. El documento recoge un acuerdo marco para intentar buscar alternativas de empleo ante el cierre de las centrales. «Es un intento por reindustrializar las comarcas vía incentivos», explica el vicepresidente del comité de empresa de As Pontes, Marcos Prieto. En el texto las empresas se comprometen a la creación de actividad y empleo en las comarcas afectadas por el cierre de centrales térmicas de carbón y el Gobierno a ofrecer incentivos, aunque no se entra en detalle, ni se reflejan líneas de ayuda o cantidades de inversión concretas. 

El acuerso no ha gustado al PP en Galicia. Su secretario general, Miguel Tellado, ha acusado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de acelerar el cierre de As Pontes aprovechando la crisis del coronavirus. Tellado insistió que Galicia no puede permitirse cerrar más industrias. También el presidente del PP coruñés, Diego Calvo, pedía este sábado que el Gobierno central anulase el convenio al no suponer una transición sino «una ruptura». El texto firmado por los Ministerios de Industria, Trabajo, empresas y sindicatos deja sin embargo la puerta abierta a que la planta pontesa pueda seguir funcionando. «En la central térmica de As Pontes se están realizando pruebas de co-combustión, que de permitir la viabilidad técnica, ambiental y económica de las instalaciones, podrían revertir parcial o totalmente la solicitud de cierre», indica el documento sobre la transición energética, al que ha tenido acceso ABC.

Fuente ABC

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