Endesa sondea ya a empresas interesadas en los terrenos de la central de As Pontes

Busca alternativas industriales que permitan sostener el empleo si se confirma el cierre

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Endesa trabaja ya en varios escenarios a medio plazo con el objetivo de mantener el empleo en el caso de que se confirme el cierre de la central térmica de As Pontes. De producirse el cese definitivo de la actividad, este llegaría en el verano del año que viene, concretamente el 30 de junio del 2021. Pero la empresa energética explora ya otras alternativas industriales en la villa minera a través del denominado Futur-e, un plan que se ha puesto en marcha en otras localidades afectadas por el cierre de plantas de Endesa y también de la italiana Enel, y que pasa por buscar empresas que ocupen terrenos en sus instalaciones para mantener el empleo y la economía local. Se trata, según fuentes de la compañía, de la opción alternativa en caso de que se confirme la inviabilidad de operar la central con biocombustible. De no prosperar este método alternativo de producción de energía -todavía pendiente de la realización de las pruebas pertinentes- la compañía volcaría su proyecto industrial en el Futur-e.

Oferta a empresas

Endesa impulsa estas iniciativas en el entorno de las centrales térmicas que están en fase de cese, como la pontesa, con el propósito de mitigar el impacto social y económico que supone el cierre de una industria de estas características. El plan se estructura en un proceso de información -que ahora comienza en As Pontes-, otro de presentación de ofertas, luego la evaluación de las seleccionadas y la consolidación de las propuestas en firme. Para llevarlas a cabo, Endesa pone a disposición de los candidatos suelo industrial, infraestructuras e instalaciones que se ajusten al proyecto que, a su vez, se beneficiaría de un paquete de incentivos por su implantación.

Entre esa batería de ventajas está la disponibilidad de agua con un gran volumen de captación y depuradora propia; el suministro de gas natural y el acceso a red eléctrica de 400 kilovoltios y suelo de calificación industrial. ¿Y que persigue con estas medidas? Según la compañía, «la búsqueda proactiva de empleo al personal directamente afectado»; «el fomento de la actividad económica y de empleo en la zona»; «la formación y capacitación para conseguir el reciclaje profesional» y «la sostenibilidad municipal», para amortiguar el golpe fiscal en los municipios afectados.

Las nuevas fórmulas

En España ya hay antecedentes de la aplicación de este Futur-e. Actualmente hay otras tres instalaciones de producción con carbón para las que Endesa solicitó el cierre: Carboneras (Almería), Compostilla (León) y Andorra (Teruel). En esta última localidad cristalizó un proyecto de granja solar debido a las condiciones climatológicas, por lo que se puede pensar en una gran instalación renovable que sustituya la térmica. Esa misma idea no cuajó en los terrenos de la central de Ponferrada, por lo que ahora se evaluarán nuevas propuestas con el apoyo de la Universidad de León.

No obstante, Endesa tiene el compromiso de que si las pruebas de biocombustible son satisfactorias, detendrá la solicitud de cierre de la central pontesa. Aun en ese caso, se podría compatibilizar la producción de energía con la implantación de terceras empresas en el complejo, en función de las necesidades y características del nuevo proyecto a implementar y teniendo en cuenta que la actividad de la central sería menor a la tradicional.

En cualquier caso, el horizonte para que cuajen estas alternativas es de al menos un lustro, porque primero tendría que hacerse efectivo el cierre el año que viene y luego proceder al desmantelamiento de las antiguas instalaciones, totalmente o en parte; un proceso para el que se estiman unos cuatro años.

Un puente entre el desmantelamiento y las renovables

Ninguna empresa del sector puede perder el tren de las renovables. Y Endesa tiene su propio proyecto para estas energías limpias en la zona. Eólica, fundamentalmente. Es una de las balsas para el empleo cuando llegue el anunciado cierre.

¿De qué depende la continuidad de la central de As Pontes? 

No hay vuelta atrás para el carbón. Pero una parte de la central podría seguir funcionando si las pruebas con biocombustibles -principalmente lodos procedentes de depuradoras- arrojan un resultado satisfactorio. En cualquier caso, la térmica estaría lejos de los antiguos 1.400 megavatios de potencia.

¿Cuándo se realizarán las pruebas con biocombustibles? 

La empresa prevé tenerlas en marcha a lo largo del verano. De hecho, ya tendrían que estar avanzadas, pero la obra de reforma de la central, que es clave para que se puedan llevar a cabo, sufrió un retraso por la suspensión de la actividad a causa del coronavirus. Esos trabajos de acondicionamiento arrancaron en el 2018 con el objetivo de reducir las emisiones, y el anuncio de la petición de cese de actividad a finales del 2019 no frenó la adecuación ambiental.

¿Qué pasos dará cuando obtenga los resultados? 

Si se confirma que la planta es viable y competitiva funcionando con biocombustibles, Endesa se comprometió a revocar la solicitud de cierre, previsto para el 2021. Si por contra las pruebas no dan un resultado satisfactorio, ya se habría activado el plan para buscar alternativas industriales.

¿Y si ya hay un proyecto seleccionado? 

Para que los inversores del Futur-e puedan realizar su actividad, la central debe estar desmantelada, al menos aquellas áreas sin uso que no encajen en los nuevos proyectos propuestos. No obstante, no habría impedimento para que una nueva actividad industrial conviviese con la producción de energía mediante biocombustibles.

¿Cuáles son las próximas fuentes de empleo en As Pontes? 

La implantación del Futur-e, el desmantelamiento de la central -unos 120 puestos durante cuatro años- y las energías renovables que tomen el testigo.

Fuente La Voz de Galicia

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