Endesa prevé apagar para siempre la térmica de carbón gallega antes de julio

La demolición de las instalaciones de As Pontes se alargará cuatro años

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En el cronograma que maneja Endesa para el cierre de su central de carbón de As Pontes, el próximo hito está fijado para el próximo verano. La eléctrica había solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica la clausura de la térmica pontesa a finales del 2019, una petición que estaba vinculada a los resultados que arrojasen las pruebas con biocombustibles que estaba desarrollando la compañía. Si se determinaba la viabilidad de utilizar una mezcla de carbón y biocombustibles para producir energía, revertiría esa decisión. Pero la eléctrica sostiene que esa opción no es posible ni desde el punto de vista técnico ni económico ni medioambiental, por lo que continúa firme en su paso por clausurar las instalaciones.

Así, siguen en marcha los distintos trámites administrativos necesarios para que el Gobierno central otorgue ese permiso, entre otros, una declaración de impacto ambiental de la demolición de las instalaciones, además de la redacción de informes de diversos organismos que tienen competencia sobre la térmica. Endesa confía en que el 1 de julio toda esa tramitación esté terminada.

Entonces, se apagaría definitivamente la producción de energía con este mineral en Galicia y la eléctrica abriría una nueva fase, que además de implicar el desarrollo del proyecto de demolición también supondría la realización de cursos de capacitación para formar a la plantila que fuese a participar en esas tareas.

En concreto, fuentes de la empresa apuntan a que, además del personal propio que pueda destinarse al desmantelamiento de las dependencia, se precisarán 130 operarios externos. En la licitación que abrirá para adjudicar la demolición -proceso que se prolongará durante unos cuatro años- se ha comprometido a primar la incorporación de personal de los contratistas habituales o, en su defecto, a trabajadores locales.

Licitación internacional

Paralelamente, y ya durante este año, Endesa prevé abrir una licitación internacional para captar proyectos que compensen el cierre de la central pontesa. Se enmarca dentro del Plan Futur-e que la eléctrica tiene en marcha en los países en donde está replegando su generación con carbón para sustituirla por otra con fuentes renovables. De hecho, sostiene que en Galicia ya tiene asegurados 1.300 megavatios renovables con conexión a la red, y aspira a llegar a los 1.500.

Trabajadores auxiliares de la central secundan un encierro en demanda de garantías de futuro

Desde que la térmica experimentó su primer gran parón, en la primavera del 2019, el colectivo de trabajadores auxiliares ha tenido la espada de Damocles encima de sus cabezas. Son alrededor de 180 empleados de distintas subcontratas, algunos con treinta años de faena continuada en la central pontesa. Han protagonizado diversas movilizaciones en estos últimos años, ya que si bien Endesa siempre ha garantizado los empleos de su plantilla directa, no sucede igual con el personal auxiliar.

El último compromiso adquirido con ellos fue el de garantizarles el empleo hasta que culminasen las pruebas con biocombustibles, pero ahora han llegado a su fin. Los empleados de firmas externas llevan muchos meses escuchando que la transición justa se producirá sin que se quede nadie atrás y ellos no quieren ser los primeros en la diana. Por ello, la pasada semana iniciaron un encierro —aunque cumplen con sus jornadas laborales— para reclamar garantías de futuro para sus empleos, que todavía continúa.

Este miércoles, mientras representantes de los sindicatos CC.OO., UGT y CIG mantenían un encuentro con responsables de Industria de la Xunta, los trabajadores auxiliares de la térmica secundaron un paro. Al término del encuentro, los portavoces sociales les transmitieron que si la Xunta determina que es viable, lucharán para que continúe operativa.

Xunta y Concello dudan de los argumentos de la eléctrica

Enfado monumental en la Xunta y el Concello de As Pontes con Endesa, al haber anunciado públicamente que cerrará la central térmica en base a los resultados de las pruebas con biocombustibles que se había comprometido a presentar primero al comité técnico, en el que participan las Administraciones. El alcalde pontés, el socialista Valentín González Formoso, acusó directamente a la eléctrica de «engañar a la sociedad» y advirtió de que acudirán a la próxima reunión del comité —fijada para el martes— con informes que demuestran que los datos que esgrime Endesa «son totalmente falsos». El regidor afirmó que el anuncio del fin de la térmica no supone ninguna sorpresa y subrayó que Endesa «ya no quería hacer las pruebas. Se vio forzada por la presión de las Administraciones y la propia sociedad».

González Formoso afirmó que la firma que dirige José Bogas estuvo enviando señales de que «quería cerrar la central sí o sí», como el desplazamiento del personal de las instalaciones «antes de tiempo». El alcalde de As Pontes pidió a Xunta y Gobierno central que, si no coinciden con los datos aportados por la eléctrica, «sigan el modelo Alcoa y busquen que la central pueda funcionar como un centro de gestión ambiental». En paralelo, añadió, urge la puesta en marcha de planes de reindustrialización.

«Endesa está faltando a ese principio de confianza, pero nós esperamos unha rectificación, non só sobre os resultados das probas, senón sobre ese futuro industrial que é o compromiso que tiña dentro do proceso de transición enerxética», aseguró el conselleiro de Economía, Francisco Conde. Calificó de «actitude inaceptable» la tomada por la firma el pasado martes. «Non hai unha transición se non hai un futuro industrial, e nestes momentos parece que Endesa está mirando os resultados cortoplacistas da súa conta, pero a conta de resultados de Galicia ten un medio e longo plazo», añadió. Francisco Conde también puso un interrogante a las conclusiones de las pruebas a los que alude la eléctrica.En el cronograma que maneja Endesa para el cierre de su central de carbón de As Pontes, el próximo hito está fijado para el próximo verano. La eléctrica había solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica la clausura de la térmica pontesa a finales del 2019, una petición que estaba vinculada a los resultados que arrojasen las pruebas con biocombustibles que estaba desarrollando la compañía. Si se determinaba la viabilidad de utilizar una mezcla de carbón y biocombustibles para producir energía, revertiría esa decisión. Pero la eléctrica sostiene que esa opción no es posible ni desde el punto de vista técnico ni económico ni medioambiental, por lo que continúa firme en su paso por clausurar las instalaciones.
Así, siguen en marcha los distintos trámites administrativos necesarios para que el Gobierno central otorgue ese permiso, entre otros, una declaración de impacto ambiental de la demolición de las instalaciones, además de la redacción de informes de diversos organismos que tienen competencia sobre la térmica. Endesa confía en que el 1 de julio toda esa tramitación esté terminada.

Entonces, se apagaría definitivamente la producción de energía con este mineral en Galicia y la eléctrica abriría una nueva fase, que además de implicar el desarrollo del proyecto de demolición también supondría la realización de cursos de capacitación para formar a la plantila que fuese a participar en esas tareas.

En concreto, fuentes de la empresa apuntan a que, además del personal propio que pueda destinarse al desmantelamiento de las dependencia, se precisarán 130 operarios externos. En la licitación que abrirá para adjudicar la demolición -proceso que se prolongará durante unos cuatro años- se ha comprometido a primar la incorporación de personal de los contratistas habituales o, en su defecto, a trabajadores locales.

Licitación internacional

Paralelamente, y ya durante este año, Endesa prevé abrir una licitación internacional para captar proyectos que compensen el cierre de la central pontesa. Se enmarca dentro del Plan Futur-e que la eléctrica tiene en marcha en los países en donde está replegando su generación con carbón para sustituirla por otra con fuentes renovables. De hecho, sostiene que en Galicia ya tiene asegurados 1.300 megavatios renovables con conexión a la red, y aspira a llegar a los 1.500.

Trabajadores auxiliares de la central secundan un encierro en demanda de garantías de futuro

Desde que la térmica experimentó su primer gran parón, en la primavera del 2019, el colectivo de trabajadores auxiliares ha tenido la espada de Damocles encima de sus cabezas. Son alrededor de 180 empleados de distintas subcontratas, algunos con treinta años de faena continuada en la central pontesa. Han protagonizado diversas movilizaciones en estos últimos años, ya que si bien Endesa siempre ha garantizado los empleos de su plantilla directa, no sucede igual con el personal auxiliar.

El último compromiso adquirido con ellos fue el de garantizarles el empleo hasta que culminasen las pruebas con biocombustibles, pero ahora han llegado a su fin. Los empleados de firmas externas llevan muchos meses escuchando que la transición justa se producirá sin que se quede nadie atrás y ellos no quieren ser los primeros en la diana. Por ello, la pasada semana iniciaron un encierro —aunque cumplen con sus jornadas laborales— para reclamar garantías de futuro para sus empleos, que todavía continúa.

Este miércoles, mientras representantes de los sindicatos CC.OO., UGT y CIG mantenían un encuentro con responsables de Industria de la Xunta, los trabajadores auxiliares de la térmica secundaron un paro. Al término del encuentro, los portavoces sociales les transmitieron que si la Xunta determina que es viable, lucharán para que continúe operativa.

Xunta y Concello dudan de los argumentos de la eléctrica

Enfado monumental en la Xunta y el Concello de As Pontes con Endesa, al haber anunciado públicamente que cerrará la central térmica en base a los resultados de las pruebas con biocombustibles que se había comprometido a presentar primero al comité técnico, en el que participan las Administraciones. El alcalde pontés, el socialista Valentín González Formoso, acusó directamente a la eléctrica de «engañar a la sociedad» y advirtió de que acudirán a la próxima reunión del comité —fijada para el martes— con informes que demuestran que los datos que esgrime Endesa «son totalmente falsos». El regidor afirmó que el anuncio del fin de la térmica no supone ninguna sorpresa y subrayó que Endesa «ya no quería hacer las pruebas. Se vio forzada por la presión de las Administraciones y la propia sociedad».

González Formoso afirmó que la firma que dirige José Bogas estuvo enviando señales de que «quería cerrar la central sí o sí», como el desplazamiento del personal de las instalaciones «antes de tiempo». El alcalde de As Pontes pidió a Xunta y Gobierno central que, si no coinciden con los datos aportados por la eléctrica, «sigan el modelo Alcoa y busquen que la central pueda funcionar como un centro de gestión ambiental». En paralelo, añadió, urge la puesta en marcha de planes de reindustrialización.

«Endesa está faltando a ese principio de confianza, pero nós esperamos unha rectificación, non só sobre os resultados das probas, senón sobre ese futuro industrial que é o compromiso que tiña dentro do proceso de transición enerxética», aseguró el conselleiro de Economía, Francisco Conde. Calificó de «actitude inaceptable» la tomada por la firma el pasado martes. «Non hai unha transición se non hai un futuro industrial, e nestes momentos parece que Endesa está mirando os resultados cortoplacistas da súa conta, pero a conta de resultados de Galicia ten un medio e longo plazo», añadió. Francisco Conde también puso un interrogante a las conclusiones de las pruebas a los que alude la eléctrica.

Fuente La Voz de Galicia

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