El orgullo de la casa

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La Opinión de A Coruña. Dos jugadores procedentes de las categorías inferiores del Deportivo, el delantero Francisco Jiménez y el central pontés Adrián López, se han ganado a pulso un puesto en el once titular de Miguel Ángel Lotina. Xisco y Piscu, con nombre de pareja de dibujos animados pero con un futuro en el fútbol cargado de realidad, ponen en el primer equipo la sonrisa de la cantera y le transmiten a ésta, desde su ejemplo, la posibilidad de hacerse con un hueco en Primera División.


“Se trata de que la gente del filial vea que es posible subir al primer equipo y que en cualquier momento el míster puede echar mano de ellos. Para nosotros es positivo porque le mostramos el camino a la gente que viene de abajo”, afirma Xisco, que debutó con Irureta, jugó con Caparrós y tras una campaña cedido en el Vecindario ya forma parte de la primera plantilla.
Piscu, que aún pertenece al Fabril, líder de Segunda B, habla en primera persona del filial. “Está claro que estamos haciendo una buena temporada, somos líderes y estamos en una racha positiva. Yo soy jugador del filial, eso lo tengo muy claro, y sé que el trabajo de mis compañeros no es una circunstancia, sino que hay muy buenos jugadores abajo”, afirma.
Ninguno de los dos comenzó la temporada con la confianza del entrenador, pero en la jornada seis todo cambió. Ambos entraron directamente como titulares; el punta para intentar acabar con el problema del gol y el central por la lesión de Lopo y después de que Aythami no convenciese a Lotina. Desde entonces, salvo por una jornada de descanso que el técnico le dio a Xisco, han disputado desde el inicio todos los partidos, con un buen rendimiento y tres goles en los tres últimos encuentros por parte del ariete.
Ambos aseguran estar viviendo la mejor etapa de su corta carrera con mucha ilusión, y resaltan lo importante que es debutar en el primer equipo con el club que los formó. “Aún no he hecho nada ni he triunfado -dice Xisco-, pero es mucho más satisfactorio, porque llevo muchos años aquí y salí de las categorías inferiores aunque no sea coruñés”. “Te dan la oportunidad de cumplir tu sueño y confianza para continuar con él, y eso es algo muy bonito e impagable; no lo voy a olvidar nunca. Estaré eternamente agradecido al Deportivo por todo lo que me ha dado”, asegura el punta, mientras que el central de As Pontes reconoce sentir “una ilusión muy grande”. “Esto es con lo que estás soñando siempre que trabajas ahí abajo”, afirma, aunque es consciente de que está arriba “por la lesión de Lopo y Pablo Amo”. “Cuando se recuperen, pelearé día a día, pero está claro que son muy buenos centrales”, dice.
Xisco y Piscu no llegaron a jugar juntos en el Deportivo B, pero sí que coincidieron un año en el equipo juvenil. El delantero mallorquín destaca de Adrián que “es muy buen compañero” y lo halaga como jugador. “Era un año más joven que yo, pero ya se le veían maneras, y con trabajo y sacrificio ha conseguido llegar”, resalta. El central coruñés, por su parte, resalta de Xisco que “es muy potente, se desmarca muy bien y tiene un gran remate de cabeza. Está acertado de cara al gol y hay que aprovechar la racha que tiene”. “Como persona es un crack, está siempre animando a la gente y es muy alegre y muy buena persona”, analiza.
Uno en el ataque y otro en la zaga, da la impresión de que son tan antagónicos en su puesto como en su carácter, aunque se llevan muy bien, quizás porque se complementan. Como muestra, la definición que hace de ellos Tito Ramallo, el técnico del Deportivo B, que los tuvo a los dos en su equipo. El entrenador se ríe cuando piensa en cómo definir a Xisco fuera del campo y se pone serio para analizar las virtudes de Piscu. La “velocidad” contra la “contundencia”, el “desmarque” ante la “serenidad” y la “alegría” frente a la “seriedad” equilibran la balanza de la cantera en el primer equipo y ya se han convertido en el orgullo de la casa.

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