As Somozas: «No cobramos, estamos sin luz y pasamos el frío en los coches»

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Desde hace dos días, la plantilla de Enviroil, en As Somozas, va al trabajo con el suministro eléctrico y el teléfono cortados.
[La Voz de Galicia, por B. Couce] En As Somozas, municipio del interior de la comarca de Ferrolterra, los termómetros llegaron ayer a bajar de los cinco grados. Lo saben bien los trabajadores de la fábrica que tiene la empresa Enviroil -perteneciente al grupo Portvigo- en el polígono industrial del municipio, una factoría que desde hace dos días tiene cortado el suministro eléctrico.


La treintena de operarios que componen la plantilla de esta fábrica -la única en Galicia especializada en el reciclaje de aceites usados y de residuos Marpol de los puertos- se ven obligados a permanecer las ocho horas de su jornada laboral en unas condiciones muy duras, con la incertidumbre de no saber lo que va a suceder con sus empleos.
La interrupción del suministro eléctrico -que ha supuesto la paralización total de la actividad- ha propiciado situaciones surrealistas. Durante el día, los operarios pasan el frío y la falta de luz en el interior de las instalaciones, pero de madrugada y a partir de media tarde, muchos optan por resguardarse en los automóviles, con la calefacción encendida. «Estamos sin luz y teléfono, no nos pagan y tenemos que quedarnos en el coche, gastando nuestro combustible, para poner la calefacción», explicaba un trabajador.
La empresa adeuda a la mayoría de los operarios el salario de diciembre y la paga extraordinaria, aunque otros tienen pendientes de cobro hasta cuatro nóminas, según aseguran los delegados sindicales. Así que a las duras condiciones laborales se suma el hecho de que los empleados han de acudir a sus puestos pese a no percibir remuneración. «Tenemos que venir, porque si viene el jefe y no te ve en tu puesto, te pueden despedir», explica Maximino Pardo, uno de los dos delegados sindicales de la USTG y empleado de Enviroil desde su apertura, hace unos ocho años.
«Lo peor es que venir aquí para no trabajar nos cuesta dinero, porque algunos somos de otros sitios, por ejemplo de Ferrol, y tenemos que hacer diariamente cien kilómetros», comentaba otra empleada.
Retrasos en el pago
Los problemas de la empresa comenzaron el pasado año, cuando los trabajadores empezaron a acusar retrasos en el pago de sus nóminas. Hace cuatro meses, la compañía telefónica interrumpió el servicio, aunque las comunicaciones con clientes y suministradores se siguieron manteniendo a través de un móvil. Los operarios descartan que el actual período de recesión sea el detonante de la mala situación de la factoría. «Esto no tiene nada que ver con la crisis; posiblemente guarde más relación con la mala gestión del empresario», afirma José Manuel Ortega, también delegado sindical y trabajador de la planta desde el 2002.
«La sensación que tengo es que a alguien le interesa que pidamos la rescisión de nuestros contratos, que se tenga que ir la gente por acoso económico», afirmó Maximino Pardo. Mientras digiere el difícil trago, la plantilla desconoce cuánto va a durar la situación de parálisis. «Unos aguantarán más y los que menos, se irán. Tendremos que empezar a presentar denuncias», afirman.
«Lo triste es que esta es una empresa viabilísima», tercia otra trabajadora. «No hay ninguna otra como esta en Galicia, así que no tiene competidor, y además pertenece a un sector estratégico», concluye Ortega.

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