Luz verde al paso previo al cierre de la central de Endesa en As Pontes

El proyecto de desmantelamiento de la térmica se desarrollará durante cinco años y cuenta ya con la declaración de impacto ambiental

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Endesa ya está solo a un paso de obtener el permiso de cierre de su central térmica de As Pontes. El Ministerio de Transición Ecológica ha dado luz verde a la declaración de impacto ambiental del proyecto de desmantelamiento de los cuatro grupos de la instalación, salvando así el trámite previo a la concesión de la autorización para su apagado. Se desconoce por el momento cuándo se emitirá ese permiso definitivo, aunque las previsiones que maneja Endesa apuntan a antes del 31 de mayo.

El proyecto medioambiental autorizado, que fue publicado este mismo lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), incluye el desmantelamiento y la demolición de todas las estructuras, edificios e instalaciones que se encuentran dentro de la parcela que acoge la central, que llegó a ser una de las de mayor potencia del país, con 1.400 megavatios. Las obras que pondrán fin a la planta se dividirán en ocho zonas: la nava de turbinas y los silos de carbón; las calderas y precipitadores; plantas de desulfuración y desnitrificación; el parque central de carbón; parque de carbón de Saa; la chimenea; las torres de refrigeración y edificios y estructuras varias.

El informe recoge que la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Xunta informó desfavorablemente a la demolición de la chimenea, y pone el acento en que no se llevó a cabo un estudio sobre el posible valor cultural de la instalación.

Desarrollado en tres fases

Los trabajos serán acometidos en tres fases: la primera será la de la implantación de infraestructuras y servicios necesarios para las obras; la segunda, de las tareas previas, como la limpieza, el vaciado de sistemas y el desvío de servicios esenciales; y por último, el desmontaje propiamente dicho.

Endesa cifra en 48,5 millones de euros la inversión necesaria para el desmantelamiento, en el que trabajarán alrededor de 130 personas, con el compromiso de que el 80 % de los empleos sean locales. Las tareas se prolongarán durante 60 meses, es decir, cinco años.

Para poner fin a la vida útil de la térmica pontesa será necesario acometer voladuras, que se realizarán en horario diurno. El informe medioambiental refleja que se prevé la generación de más de 300.000 toneladas de residuos inertes pétreos y casi 68.000 metálicos. En cuanto a los desechos peligrosos, habrá 3.470 toneladas de amianto, y más de 878, de otro tipo. No obstante, Endesa contará en la parcela con una planta de valorización de residuos de hormigón y también aplicará un plan de trabajo con riesgo de amianto.

Transición Ecológica valora que la retirada de la térmica «supondrá una modificación clara del paisaje, tanto a nivel local como a cierta distancia, incrementándose la calidad paisajística actual con la eliminación de los elementos discordantes que supone la central».

Fuente La Voz de Galicia

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