La segunda vida del chapapote

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La Voz de Galicia. El poso del Prestige que desde hace cinco años descansa en dos gigantescas balsas en el polígono industrial de As Somozas tiene los meses contados, en concreto, 18. Hace unas semanas, la empresa Sogarisa puso en funcionamiento una compleja maquinaria, única en el mundo, capaz no sólo de desmembrar esa masa compacta de fuel, arena, plásticos, agua y qué se yo, sino también de darle a esos productos una segunda vida útil.


Una pala excavadora retira pequeños puñados de la pasta negruzca para, en contenedores estancos, depositarla en el interior de un tambor rotatorio, que simula una lavadora gigante, que está a 95 grados. Ramón Blanco, director industrial de Sogarisa, explica el resultado de ese lavado: «El fuel flota, la arena se va al fondo, y los plásticos se quedan en el medio».
A partir de ahí, cada elemento toma su respectivo camino hacia su segunda vida útil, dejando de ser una masa única. La arena se amontona a escasos metros del centro de operaciones. Cuando haya una cantidad suficiente, explica Ramón Blanco, esos áridos, todavía impregnados de fuel, serán tratados por la planta móvil que se utilizó en Cerceda, quedando limpios y listos para ser empleados en obras civiles. Incluso existe la posibilidad de que sea la propia Sogarisa la que la emplee en sus proyectos de ampliación de las instalaciones.
El futuro del fuel
Por otros tubos de color diferente circula el fuel, una vez ha girado el tambor. Va directamente a unos depósitos, donde es tratado para que recupere las características que tenía antes del accidente. Ramón Blanco recuerda que ya no se trataba de un combustible de alta calidad, pero indica que podrá ser reutilizado como combustible para cementeras o para otras finalidades industriales.
Los plásticos son recogidos, al salir del centrifugado, en una especie de jaula que los transporta por el aire hasta un gran contenedor. Eso sí, antes se separan todas las piedras que se hayan colado en la mezcla.
El director industrial de Sogarisa explica, mientras se desarrolla el proceso, que los plásticos, al tener una dimensión diferente al resto de los otros productos, son triturados en dos ocasiones. Primero antes de entrar en la lavadora, y otra al salir.
En ese batiburrillo de plásticos, los hay de buena calidad, que servirán de materia prima para, por ejemplo, la confección de tuberías; o de baja calidad, que serán aprovechados como combustible sólido. Ya sólo queda el agua que, una vez limpia, será reutilizada en todo el proceso para, finalmente, convertirse en vapor.
Este será, si los plazos de Sogarisa se cumplen, el penúltimo aniversario del Prestige con el fuel aún en Galicia. Dentro de un año, casi no quedará nada.
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